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Calaveras coloridas para el Día de Muertos

The art of the Day of the Dead

Durante el mes de octubre, las familias mexicanas comienzan a preparar el Día de Muertos, en el que los vivos invitan a los muertos a volver, compartir un festín, reunirse con su familia y comunidad, y actuar como mensajeros entre los vivos y los dioses. Si bien las costumbres varían según la región y hasta según el pueblo, las prácticas rituales incluyen construir altares para los muertos, crear caminos con flores o velas desde el cementerio hasta las casas para que los muertos puedan regresar, limpiar los cementerios, colocar ofrendas en las lápidas y tumbas, celebrar vigilias, hacer sonar campanas y rezar por comida. La celebración, que comienza a la medianoche del 31 de octubre y finaliza el 2 de noviembre, es más una conmemoración festiva que un solemne día de luto.

La calavera se ha convertido en uno de los elementos culturales y artísticos más destacados de las celebraciones del Día de Muertos. Las calaveras son figuras alegres y festivas hechas de madera, papel maché, alfeñique o hueso tallado.

Flor del Muerto

Las flores de cempasúchil simbolizaban la muerte en la cultura azteca del México precolombino. Estas flores del Día de Muertos se usan para decorar las ofrendas y se pintan en las calaveras.

Skulls and Marigolds, 2012, de LVM (Colección: Smithsonian Latino Center)

Calaveras de alfeñique

De manera tradicional, las calaveras se fabrican con azúcar para representar la dulzura de la vida. Las calaveritas de azúcar son parte de la ofrenda y simbolizan el elemento relativo a la "tierra" junto con otros alimentos, como el mole, el chocolate y el pan de muerto. Los demás elementos se representan por medio del agua, que se usa para saciar la sed del espíritu luego de un largo viaje; las velas, que simbolizan el fuego y el papel picado, o recortes de papel de seda, cuyos movimientos ondeantes representan el viento.

Calaveritas de azúcar de la tienda "La Catrina" en Ventura, California (Colección: Smithsonian Latino Center)
Ofrenda night, 2012, de LVM (Colección: Smithsonian Latino Center)
Dolores Olmedo frente a un tzompantli (altar con calaveras precolombino) recreado con calaveras de alfeñique (Colección) Museo Dolores Olmedo

La Catrina

La Catrina, un esqueleto de mujer que usa prendas refinadas (proviene de la palabra "catrín", que significa "elegante"), es la figura femenina más destacada del Día de Muertos. La imagen de La Catrina apareció por primera vez durante la dictadura de Porfirio Díaz (1876-1911) como una sátira de las clases pudientes. Se volvió famosa entre 1910 y 1913 de la mano del grabador José Guadalupe Posada. La Catrina recuerda a los vivos lo efímera que es la vanidad y que, al final, todo se vuelve polvo.

Figura de La Catrina, 2013 (Colección: Museo Nacional de Antropología, Madrid)
Catrinas hechas de arcilla (Colección: Museo Dolores Olmedo)
Esqueletos de papel maché que representan a "La Catrina" con Frida Kahlo detrás. Detalle de la ofrenda del Día de Muertos "Un cuento de cartón", 2011 (Colección: Museo Dolores Olmedo).

Calaveras de la cultura pop

Los artistas mexicanos reinterpretan las calaveras como parte de los festejos del Día de Muertos y en obras propias. Las calaveras modernas suelen incorporar elementos de la cultura pop o hacer referencia a la política contemporánea.

Pop Culture Calavera, LVM, 2012 (Colección: Smithsonian Latino Center)

Esta calavera ecuestre de papel maché es parte de un conjunto de 132 piezas llamado “The Atomic Apocalypse”. La obra incluye referencias específicas a la política del siglo XX, como los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1945, la Guerra de Biafra (1966-1970) y el régimen del ayatolá Ruhollah Jomeini (1901-1989) en Irán.

The Atomic Apocalypse, 1980/1989 (Colección: The British Museum)

La calavera de arte callejero de Casillas incorpora la idea del agua en relación con la vida y la muerte. "El agua es esencial para la existencia terrenal y, sin ella, […] no podríamos existir".

80% H2O, Abner Aod García Casillas, 2013-2014 (Colección: Hidro Arte, SACMEX)

Para los mexicanos, los festejos del Día de Muertos se celebran de una manera muy distinta a los funerales, que son ocasiones solemnes. Con el paso del tiempo, la celebración se transformó en una jubilosa muestra de arte, literatura y música. La alegría de las calaveras contemporáneas del Día de Muertos se contraponen a la solemnidad de la muerte y recuerdan a todos que deben disfrutar de la energía de la vida.

Por Maude Bass-Krueger
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