Editorial Feature

Jim Kay y sus dibujos del niño que vivió

El ilustrador habla de su trabajo en las últimas ediciones de los libros de Harry Potter

En los últimos años, el galardonado ilustrador Jim Kay ha trabajado doce horas al día, siete días a la semana, para reinterpretar el mundo mágico de Harry Potter en formato ilustrado. Su trabajo es la joya de las nuevas ediciones ilustradas de los libros de la saga que ha publicado la editorial Bloomsbury y que le han valido un reconocimiento internacional.

Tras publicar los tres primeros libros, Jim está ahora inmerso en el cuarto, Harry Potter y el cáliz de fuego. El detalle y la pasión que encontramos en las páginas cobran su máximo esplendor al hablar con el ilustrador, que está dedicado en cuerpo y alma a acabar los siete libros. Su trabajo ha cautivado a una nueva generación de lectores y ha recordado a los primeros seguidores de la saga lo increíblemente mágico que sigue siendo el universo de J. K. Rowling veinte años después.

En esta entrevista Jim nos cuenta cómo es su proceso creativo y los altibajos que supone la ilustración de un fenómeno tan emblemático y mundialmente famoso.

¿Cómo empezó a ilustrar los libros de Harry Potter? ¿Cuáles fueron sus trabajos anteriores?

No había hecho muchos trabajos. Mi primer libro propiamente dicho fue Un monstruo viene a verme de Patrick Ness, que está inspirado en una idea de Siobhan Dowd. Así es que fue un encargo totalmente inesperado. Mi agente me llamó y me dijo: "¿Estás sentado? Tengo un trabajo de Harry Potter para ti". Y no se refería solo a las portadas, sino a los siete libros de la saga. Creo que la única forma de mejorar es haciendo cosas que te asustan un poco y este ha sido, sin duda, el encargo más aterrador que podía recibir.

Dibujo de Buckbeak, el hipogrifo, realizado por Jim Kay para Harry Potter y el prisionero de Azkaban (colección de la Biblioteca Británica)
Estudio del fénix, realizado por Jim Kay para Harry Potter y la cámara secreta (colección de la Biblioteca Británica)

¿Cómo describiría su estilo?

Creo que todavía no tengo un estilo definido. He utilizado un diagrama de dispersión y en el primer libro aparecen muchos estilos diferentes. Cuando lo encuentre [mi estilo], será mucho más fácil porque todo el mundo sabrá qué voy a hacer. En Bloomsbury han tenido mucha paciencia y se han mostrado dispuestos a probar muchas cosas diferentes. Para mí, dibujar es difícil. La ilustración es un trabajo muy complicado.

¿Qué es lo que le parece difícil de la ilustración?

Soy bastante nervioso y estar doce horas al día sentado dibujando solo no me resulta nada fácil. Además, los dibujos nunca me salen bien a la primera. Cada ilustración que aparece en un libro está precedida de muchísimas otras que han salido mal. Es bastante desmoralizador ver que no haces más que llenar la papelera. Por otro lado, cuando no dibujo, siento que me falta algo. Dibujar es una necesidad para mí, pero no es algo instintivo sino más bien forzado.

Su trabajo presenta un gran nivel de detalle. ¿Sus dibujos siempre han buscado esta precisión?

De pequeño leía muchos libros de Richard Scarry, que es un ilustrador realmente detallista. Por lo que he ido observando, al público (especialmente el infantil) le gusta buscar cosas en los dibujos. Por eso, en mis ilustraciones intento satisfacer este deseo: quiero que el lector pueda descubrir algo cada vez que mira un dibujo.

Estudio de Harry Potter y el basilisco, realizado por Jim Kay para Harry Potter y la cámara secreta (colección de la Biblioteca Británica)
Callejón Diagón, realizado por Jim Kay (colección de la Biblioteca Británica)

¿Cómo consigue frenar su imaginación para evitar traicionar el contenido de los libros?

La verdad es que he procurado hacer lo posible por no invadir el terreno de la autora y, de momento, Jo no se ha quejado. Es extraordinario porque nunca pensé que mis bocetos del callejón Diagón acabarían convirtiéndose en ilustraciones publicadas. En parte, mi trabajo consiste en completar el texto y ampliar los horizontes del universo que Jo [J. K. Rowling] ha creado.

La enorme cantidad de texto es lo que hace que esta tarea no sea nada fácil. No hago los dibujos de cada libro por separado, sino que continuamente tengo que remitirme a toda la colección. No obstante, a estas alturas Bloomsbury es muy consciente de ello y dispone de una biblia de Potter que consulto constantemente.

A parte del texto escrito, ¿en qué otros elementos se inspira para realizar las ilustraciones?

Busco constantemente en museos, bibliotecas, propiedades del National Trust… en cualquier sitio. Me encanta la parafernalia de la arquitectura y los edificios antiguos. Y también los trajes: quiero mostrar más detalles de la ropa del mundo mágico para diferenciarla de la del mundo muggle.

¿Qué método de trabajo sigue para realizar una ilustración?

Ha llegado un punto en el que he creado una especie de modelo que utilizo para dibujar las composiciones que quiero. No obstante, no suelo ceñirme al boceto, sino que lo trabajo un poco más. Es un método muy caótico.

Me aburro en seguida y me gusta cambiar de técnica constantemente, como probar nuevas pinturas. A menudo utilizo pinturas poco convencionales: pueden ser muestras de tiendas de bricolaje mezcladas con sustancias con las que no deberían mezclarse, como la cera. También utilizo pinceles estropeados y otros objetos poco comunes.

Callejón Diagón, realizado por Jim Kay (colección de la Biblioteca Británica)
Retrato del profesor Severus Snape, realizado por Jim Kay para Harry Potter y el prisionero de Azkaban (colección de la Biblioteca Británica)

¿Cuánto tiempo dedica a cada libro?

Cuando empecé el primer libro, pensábamos que tardaría seis meses con cada uno. Al final, necesité dos años y medio para acabar el primero, trabajando un mínimo de doce horas al día, siete días a la semana. Después, pasé directamente al segundo libro y, como había tardado tanto con el anterior, solo tuve ocho meses para hacerlo. Fue un trabajo muy intenso. Al acabar el tercer libro, estaba agotado y tenía alucinaciones.

El descanso que hice entre el tercer y el cuarto libro me permitió ver las cosas con perspectiva y reflexionar sobre el proyecto. Este trabajo te mantiene ocupado todo el día y, al querer hacerlo lo mejor posible, tienes mucha presión. Es increíble lo que llegas a exigirte.

¿Cómo elige los detalles de la trama que deben mostrarse en las portadas de los libros?

El trabajo de las portadas es muy complicado porque presenta muchísimas limitaciones. En estos libros, las portadas se despliegan para mostrar un dibujo más grande y algunas ediciones en otros idiomas necesitan espacio para el título.

La portada más complicada es la que estoy haciendo en estos momentos. En las tres tareas que Harry debe completar en Harry Potter y el cáliz de fuego pasan cosas asombrosas, pero lo difícil es representarlas en la portada. Para encontrar la mejor solución serán necesarias varias reuniones.

¿Qué elemento del proyecto le ha costado más visualizar hasta el momento?

Siempre es Harry. Harry es un chico de Lake District, bien parecido y con un rostro poco común. Pero cuando intentas hacer un dibujo realista, el resultado no siempre es convincente.

El hecho de que todos los personajes lleven toga también complica las cosas. Son tan holgadas que dibujarlas bien es un suplicio. Darías lo que fuera porque alguien llevara una vestimenta ajustada. Y dibujar a alguien sentado encima de una escoba sin caer en la tosquedad tampoco es sencillo. Es muy difícil que resulte creíble; es una pesadilla.

Estudio de Harry Potter y Draco Malfoy jugando a Quidditch, realizado por Jim Kay para Harry Potter y la cámara secreta (colección de la Biblioteca Británica)
Llaves aladas, realizadas por Jim Kay (colección de la Biblioteca Británica)

¿Qué es lo que más le gusta dibujar?

Me gustan los gigantes, sobre todo, Hagrid. Es grande y peludo; con cuatro garabatos lo tienes hecho. Además, es tan inmenso comparado con un humano que, a su lado, te sientes como un niño porque tienes que levantar la cabeza para verlo. También estoy muy contento de tener que dibujar cuatro dragones en este último libro: me he pasado siglos diseñándolos.

Los personajes se van haciendo mayores de un libro a otro. ¿Cómo es dibujar niños y luego transformarlos en adolescentes?

Mis dibujos se basan en niños reales que conozco y que, obviamente, también van creciendo. El motivo por el que uso niños de verdad es porque así puedo ver los cambios que se producen con el paso del tiempo y aplicarlos a los dibujos.

La tarea de dibujarlos [los personajes] se vuelve más agradecida a medida que van haciéndose mayores. Cuando dibujas a alguien de once años, en su cara no hay mucho donde aferrarse. Su rostro es limpio y puro, sin apenas líneas de expresión. Por suerte, con el paso del tiempo las facciones se vuelven más angulosas. Me gusta dibujar los rasgos angulosos y puntiagudos de los adolescentes.

Estudio del andén nueve y tres cuartos, realizado por Jim Kay para Harry Potter y la piedra filosofal (colección de la Biblioteca Británica)
Estudio de Aragog, realizado por Jim Kay para Harry Potter y la cámara secreta (colección de la Biblioteca Británica)

¿Qué se siente al saber que sus ilustraciones llegan a un público tan amplio?

Intento por todos los medios no pensar en ello. De lo contrario, no podría dormir. Para evitar que el miedo se adueñe de mí, es mejor que no piense mucho en la gran difusión que tienen estos dibujos. En la exposición de la Biblioteca Británica se muestran mis bocetos, algo que nunca habría imaginado que saliera a la luz. Tal vez a partir de ahora ¡incluso mis bocetos serán públicos!

Por ahora se han publicado tres libros y, en estos momentos, está trabajando en el cuarto. ¿Ha puesto en práctica alguna técnica que le facilite el trabajo que le queda?

He creado plantillas de todas las páginas en todas las dimensiones. Así, si quiero hacer un dibujo que tenga un tamaño concreto, o que ocupe la mitad o el triple, puedo usar todas esas plantillas que ya tengo preparadas.

Todo lo demás pasa por el mismo proceso de ligero pánico y conjeturas, y de probar cosas que de vez en cuando funcionen a la primera. De momento, pocas veces lo consigo, pero soy muy consciente de que nunca acierto de inmediato. Este próximo libro es el que me parece más fascinante y quiero que salga perfecto.

¿Cuál ha sido la mejor respuesta a su trabajo?

He recibido varias cartas de padres que me cuentan que no había manera de que sus hijos leyeran los libros y con la versión ilustrada lo han conseguido. Así que no puedo pedir más. Es un privilegio enorme. Si logro seducir a alguien con estos libros, todas las horas y los momentos de soledad que he pasado habrán merecido la pena porque, con suerte, habré conseguido iniciarle en el apasionante mundo de la literatura.

Estudio de mandrágoras, realizado por Jim Kay para Harry Potter y la piedra filosofal (colección de la Biblioteca Británica)
Retrato del profesor Remus Lupin, realizado por Jim Kay para Harry Potter y el prisionero de Azkaban (colección de la Biblioteca Británica)
Words by Rebecca Fulleylove
Créditos: todos los contenidos multimedia
Comparte este reportaje con un amigo
Traducir con Google
Página principal
Explorar
Cercano
Perfil