EDITORIAL FEATURE

La moda importa

La profesora Frances Corner explica la importancia de la moda.

La moda es importante tanto para la economía como para la sociedad, así como para cada uno de nosotros personalmente. Lo que llevamos puesto expresa al instante quiénes somos, o quiénes queremos ser.

Sin embargo, el sector de la moda tiene fama de ser efímero, vano y frívolo; poca gente es consciente de su gran importancia y amplio alcance.

El valor del sector es de 3 billones de dólares en la economía mundial y de 26 mil millones de libras en la economía del Reino Unido. Se trata de la segunda mayor actividad económica en todo el mundo en cuanto a intensidad comercial: es una fuente de empleo para más de 57 millones de trabajadores en los países en vías de desarrollo, el 80% de los cuales son mujeres.

Bordadoras lambani en Sandur, Karnataka, 2006 (de la colección del JD Centre of Art)

¿Quién ha dicho que la moda no importa?


Como la mayoría de los demás sectores globales, la moda tiene su lado oscuro. La explotación de trabajadores textiles, la falta de diversidad y el daño medioambiental son problemas harto conocidos que el sector debe esforzarse mucho más en subsanar. No obstante, esta industria creativa tiene el potencial para impulsar un cambio significativo.


A pesar de sus defectos, hay algo que el sector de la moda sabe hacer muy bien: popularizar una idea con fuerza y coherencia y, sobre todo, asociarla con el concepto de "tener estilo". Un ejemplo de ello es el proyecto Catalytic Clothing que idearon conjuntamente la profesora Helen Storey, Miembro de la Orden del Imperio Británico, y el profesor de química Tony Ryan, con el objetivo de analizar si los tejidos podían utilizarse como superficie catalizadora para purificar el aire. Diseñaron y crearon el vestido catalítico "Herself", que estaba impregnado de un fotocatalizador que utiliza la luz para convertir las partículas en suspensión de la contaminación atmosférica en sustancias químicas inofensivas.


El vestido se llevó de gira por todo el mundo para dar a conocer el proyecto Catalytic Clothing y explicar a los habitantes de ciudades del planeta la noción de que la ropa y los tejidos pueden contribuir decisivamente a mejorar el entorno urbano y la salud de los ciudadanos.


Este proyecto es un ejemplo de la colaboración entre la industria de la moda y la ciencia, la ingeniería y la tecnología para crear un nuevo futuro en el que esta influya positivamente en el medio ambiente, en la sociedad y en nuestra salud.


La ropa es vital para cubrir nuestras necesidades de abrigo y protección, pero ahora estamos empezando a ver que puede incidir mucho más en nuestra salud y bienestar. Ya se ha creado un sujetador capaz de detectar tumores antes de las exploraciones mamarias y de las mamografías, así como calcetines inteligentes que utilizan sensores térmicos para realizar un seguimiento del estado de salud de las personas con diabetes.


A medida que se desarrollen tejidos electrónicos capaces de recabar y transmitir datos, además de almacenar y conducir energía, podremos diseñar ropa que nos ayude a gestionar los importantes cambios que está experimentando nuestra demografía. Dado que actualmente la expectativa de vida de un bebé nacido en el Reino Unido es de 103 años, debemos encontrar la forma de conseguir calidad de vida real. La integración de tecnología en los tejidos que utilizamos a diario nos resultará útil si la ropa es más fácil de poner, nos sirve para controlar la temperatura corporal, de ayuda para tomar la medicación o para conectarnos más fácilmente con nuestra familia.

Máster Fashion Futures, 2016 (de la colección del London College of Fashion)

Al aplicar la creatividad y las técnicas del diseño al ámbito social o sanitario, empezamos a ver la moda desde una perspectiva mucho menos frívola y a considerarla una herramienta importante que todos podemos utilizar para mejorar la calidad de vida.


Aunque los avances tecnológicos son apasionantes, también resulta interesante tener presente el lado humano de la ropa, que cobra relevancia en la era virtual. La ropa guarda recuerdos y refleja nuestra personalidad. Puesto que todos tenemos y llevamos ropa, puede utilizarse como un medio para hablar de nuestra vida.


Alison Moloney, comisaria del London College of Fashion (instituto londinense de la moda), quiso profundizar en este tema en su exposición "Cabinet Stories", que se exhibió en una cárcel para mujeres, en una unidad de un centro psiquiátrico y en una residencia de la tercera edad. Se pidió a algunos internos de estos centros que seleccionaran prendas de ropa que tuvieran un significado especial para ellos, y las historias y fotos de las prendas pasaron a formar parte de la exposición.

Cabinet Stories Silk Court (de la colección del London College of Fashion)

Se establecen relaciones no solo al llevar las prendas, sino también al crearlas. Un maravilloso ejemplo de ello es el proyecto "1000 Coats" de la artista Whitney McVeigh, en el que 100 mujeres de procedencias muy distintas deberán coser 10 abrigos cada una. Se han creado talleres para enseñarles a coser, con el objetivo de proporcionarles nuevas habilidades y animarles a trabajar en comunidad para forjar nuevos vínculos.


La moda tiene la capacidad de cambiar nuestras vidas e influir en ellas a través de la conexión personal que establece con nosotros. Todos tenemos que llevar ropa, y cada prenda que compramos refleja una elección personal: es la relación intrínsecamente humana entre nosotros y nuestra moda lo que le imprime este carácter político. La moda puede desempeñar un papel importante a la hora de expresar tus convicciones, tanto si te pones un gorro tejido rosa "Pussy hat" para ir a una manifestación, como si utilizas tu empresa para mejorar las condiciones laborales.

PussyHat, 2017 (de la colección de The Strong National Museum of Play)

La indumentaria que elegimos refleja nuestra forma de ver el mundo y cómo queremos que nos vean los demás. El hombre de la edad de piedra con sus nuevos abalorios de conchas, la mujer vestida con el "New Look" de Dior después de la segunda guerra mundial, el blog de moda más reciente que documenta el estilo urbano al instante: todo surge de nuestra propia necesidad humana de expresar individualidad.
La moda ha sido y siempre será parte de nuestra existencia. Mucha gente considera que la moda es algo frívolo y pasajero, pero yo lo veo como un sector creativo, emprendedor y polifacético que es vital para nuestro bienestar económico y personal. La moda importa de verdad.

Profesora Frances Corner

La profesora Frances Corner, Oficial de la Orden del Imperio Británico, es directora del London College of Fashion y vicecanciller segunda de la University of the Arts London (universidad de las artes de Londres). Frances cuenta con más de 20 años de experiencia en el sector de la educación superior, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Aboga por utilizar la moda como agente de innovación y cambio, especialmente en lo referente a la sostenibilidad, la salud y el bienestar. Ha figurado dos años seguidos en el Business of Fashion 500, una lista de profesionales que han sido decisivos a la hora de marcar tendencia en el sector de la moda global, y es la autora del libro titulado Why Fashion Matters (La moda importa, Thames and Hudson).

Words by Frances Corner
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