Editorial Feature

La prolongada y olvidada historia del grafiti en Inglaterra

De los romanos a Banksy

“Virtualmente todos nuestros sitios tienen algún tipo de grafiti” dice el historiador del patrimonio inglés, Andrew Hann, “recorre cualquier lugar histórico, particularmente aquellas zonas en ruinas, y descubrirás grafitis en todas partes. Algunos son modernos, escritos por pasajeros que acaban de llegar y graban sus nombres en las paredes, mientras que otros son bastante históricos”.

Tendemos a pensar en el grafiti como parte de la cultura callejera urbana y contemporánea, famosa por personajes como Banksy, pero ¿sabes de dónde viene la palabra “grafiti”? Se acuño en 1851 y se utilizaba para describir algo mucho más antiguo. “Grafiti” es el singular de “grafito” que procede de la palabra italiana “graffiato”, que significa “rayado”. El término fue utilizado por arqueólogos para describir las antiguas inscripciones que se encontraron talladas en las paredes de las ruinas de Pompeya. Algunos de los ejemplos más antiguos son las formas simples que todavía se pueden ver en la actualidad en paredes, paradas de autobús y lugares en todo el mundo, el típico: “Pedro estuvo aquí”. Esto demuestra perfectamente de qué se trata el grafiti: de gente común que a lo largo de la historia ha querido dejar su huella en el mundo que le rodea.

El Foro de Pompeya con el monte Vesubio al fondo, por un fotógrafo desconocido, 1860 (de la colección del museo J. Paul Getty)
Roffie pinta en 5Pointz, 30 de agosto de 2013 (de la colección de Street Art NYC)

Entonces, los grafitis en los sitios de patrimonio inglés nos muestran algo muy especial. Además de la arquitectura venerada y la historia de las sucesiones y títulos de propiedad y rutas comerciales, muestra personas reales que viven e interactúan con estos sitios y, en lugar de reyes, nobles y señores, suele mostrar personas comunes y corrientes, gente normal como nosotros. Como dice Andrew, “la historia tiende a ser escrita por los poderosos, tiende a estar escrita por las personas a cargo”, pero en los grafitis “es una historia oculta, es una historia de transgresores, personas de los estratos más bajos de la sociedad, o gente olvidada”.

Andrew tiene docenas de ejemplos de toda Inglaterra. Por ejemplo, “incluso si vas a Stonehenge, hay un grafiti escrito por los anticuarios del siglo XVIII que dejaron patente su presencia... En todas partes vemos muchas pequeñas homilías, citas religiosas, imágenes y dibujos”.

En el Wrest Park de Bedfordshire, “se descubrieron unas puertas en uno de los edificios del jardín cubiertas de grafitis garabateados por muchas generaciones de jardineros. Pequeñas citas y, a veces, tan solo el nombre y la fecha en que trabajaron en los jardines”.

“Hay algunas piezas interesantes en el castillo de Bolsover, que algunas personas creen que son marcas de brujas. Otras piensan que es más probable que sean marcas de albañiles, pero no se sabe con total seguridad quién las dejó”.

Encontramos ejemplos en todo el país, de Carlisle a Dover o Belsay, y de todas las épocas, las más antiguas de hace cientos de años.

Grafiti tallado en Carlisele
Grafiti tallado en Dover
Grafiti en Belsay

Algunos de los ejemplos de grafitis son muy artísticos. La pequeña habitación justo al lado del tocador de Virginia Courtauld en el palacio de Eltham, se conoce como “la habitación del mapa”. “Nos dijeron que aquí era donde Virginia y su secretaria solían planear sus viajes al extranjero, navegando con su yate por todo el mundo. Esperábamos encontrar un mapa, o dos, pero todo había sido por el ejército que ocupó el lugar años más tarde. Cuando quitamos la pintura, poco a poco, con un bisturí, descubrimos no solo un mapa, sino unos ocho o nueve mapas, y alrededor de ellos se había pintado un pequeño mural con muchas pequeñas caricaturas relacionadas con los mapas. Así que al lado de China había un dragón y una pagoda, al lado de Irlanda, un trébol, y al lado de un mapa de Inglaterra, había una bandera de la Union Jack. Nos encontramos esta serie de pequeños bocetos pintados con acuarelas que no nos esperábamos en absoluto”.

Mapa del mundo, con bordes adornados con piedras preciosas y un volcán (de la colección de patrimonio inglés)
Mapa de Oriente medio con un mural que muestra un oasis, un camello y tiendas beduinas (de la colección de patrimonio inglés)

Con frecuencia, los grafitis escritos en las paredes permanecían allí en contra de la voluntad de las personas. En el castillo de Portchester, “donde se mantenía a los prisioneros de guerra durante las guerras napoleónicas, los prisioneros arañaban pequeños dibujos de barcos en las paredes de sus celdas. Había otra prisión en el castillo de Richmond donde se encerraba a los objetores de conciencia durante la Primera Guerra Mundial, y estos también dejaron algunos grafitis sorprendentes en las paredes, dibujados con carbón y lápices de plomo”.

Interior de las celdas de los objetores de conciencia en el castillo de Richmond | Un recorrido de 360°

Voces de las paredes: objetores de conciencia de la Primera Guerra Mundial en el castillo de Richmond

En Richmond, “tienes capas de grafitis porque las celdas se blanqueaban y se volvían a escribir grafitis sobre ellas; hay generaciones de grafitis, unos encima de otros. Las piezas hechas por los objetores de conciencia a menudo son conmovedoras, hechas por hombres, algunos de los cuales se forzaron a ir al frente en contra de su voluntad. Fueron abandonados allí y se les dijo que si no peleaban serían ejecutados por cobardía. Algunos de los versos allí escritos son muy conmovedores, pero también hay muchos dibujos y escritos divertidos. Es probable que sea mi grafiti favorito de todos los que he visto en nuestro país”.

Castillo de Richmond: conservación del grafiti

Para Andrew, el grafiti plantea algunas preguntas interesantes sobre la naturaleza humana y la propia historia: “Es una especie de comportamiento transgresor. Ir en contra de las normas establecidas para escribir o garabatear algo en las paredes, pero es algo que lleva pasando a lo largo de toda la historia de la humanidad”. ¿Y qué hay de las personas que escriben o vandalizan hoy en día? “Ocasionalmente nos levantamos con grafitis en nuestras propiedades en la actualidad, y tenemos que quitarlos de las paredes de nuestros edificios. ¿Cuándo se considera que un grafiti es una expresión artística histórica y cuándo vandalismo? Es una línea divisoria difícil de definir”.

Grafiti en el Castillo de Deal

Cada lugar de patrimonio inglés es un palimpsesto de la historia inglesa. Cada sitio tiene capas, como una tarta. Si cogieras un cuchillo y cortaras esa tarta, encontrarías capas y capas de períodos de tiempo aplastados uno encima del otro; una casa de campo del siglo XVIII, construida sobre los cimientos del claustro de una abadía, que a su vez se construyó sobre un fuerte romano y así sucesivamente. Pero el grafiti ofrece una forma para que estos diferentes períodos hablen entre sí. La gente moderna deja su huella en las estructuras antiguas, la gente del siglo XVII dejaba sus comentarios sobre edificios del siglo XII, y los arqueólogos del siglo XIX dejan sus huellas sobre el círculo de piedra del neolítico.

Para Andrew, el grafiti nos permite viajar a través de toda la historia de Inglaterra: el grafiti lo documenta todo, “ya sabes, tenemos guerras, prisiones, amantes que garabatean sus nombres en la pared donde se encuentran; famosos que han sido prisioneros en varios lugares, y ejemplos muy artísticos. Hay toda clase de ángulos para verlo y entenderlo”, todos los aspectos de la vida inglesa en sí misma. En todos los sitios del patrimonio inglés, la historia del país está escrita, literalmente, en las paredes.

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Texto de Leonie Shinn-Morris
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