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Huesos Divertidos

Calaveras artísticas y literarias del ilustrador más famoso de México, José Guadalupe Posada (1851-1913)

La calavera es una de las características más conocidas de las celebraciones del Día de Muertos. Sin embargo, existe otra calavera más figurativa igual de importante: la calavera literaria, un poema satírico, cuya intención es destacar los defectos de una persona viva y que se suele acompañar con una ilustración. Las calaveras literarias son poemas cortos y con rima, que tienen entre cuatro y doce versos, y se burlan de la debilidad de la víctima.

José Guadalupe Posada (1851-1913) fue un ilustrador mexicano cuyos grabados de calaveras satíricas, que acompañaban poemas humorísticos, se han asociado permanentemente con la cultura literaria y las imágenes del Día de Muertos.

Muchas de las calaveras de Posada se publicaron mediante la prensa de Antonio Vanegas Arroyo, un editor de volantes baratos y populares entre las masas. Juntos, Vanegas Arroyo y Posada usaron las imágenes y los poemas de las calaveras para satirizar y burlarse de la vida de la burguesía, la dictadura de Porfirio Díaz y los políticos y las celebridades de la época. Estas calaveras artísticas y poéticas se usaban como medio para expresar hostilidad contra las clases privilegiadas o adineradas.

Esta calavera muestra un esqueleto vestido con un sombrero, un sarape y sandalias, que sostiene una botella de Aguardiente de Parras. El bigote del esqueleto y la marca de tequila son característicos de Francisco Madero, uno de los líderes más importantes de la revolución mexicana.

Calavera Maderista, José Guadalupe Posada (Colección: National Gallery of Art, Washington DC) Section title

Posada murió en la pobreza y fue enterrado en una tumba sin marcar. A sus obras las "descubrió" el expatriota francés Jean Charlot en la década de los veinte, quién bautizó a Posada como "un impresor del pueblo mexicano". Posada creó las mejores obras durante sus últimos años, justo cuando la revolución mexicana estaba comenzando.

La calaveras de Don Quijote del porfolio "36 Grabados": José Guadalupe Posada (c. 1910-1913), impreso en 1943 (Colección: The Museum of Fine Arts, Houston)

En ocasiones, los grabados de Posada eran tan cínicos y subversivos que acababa en la cárcel. A pesar de no haber sido el único grabador que dibujaba calaveras con burlas políticas, Posada se convirtió en el más famoso.

La Gran Calavera de Emiliano Zapata del porfolio "Monografía: Las obras de José Guadalupe Posada, grabador mexicano", José Guadalupe Posada (c. 1911-1916), impreso en 1930 (Colección: The Museum of Fine Arts, Houston)

Las calaveras de Posada les recordaban a los lectores que la vida era corta y que todos (tanto los ricos como los pobres, los famosos y los desconocidos) estaban hechos de huesos.

Revoltijo de calaveras de muchachos papeleros del porfolio "Monografía: Las obras de José Guadalupe Posada, grabador mexicano", José Guadalupe Posada (1903), impreso en 1930 (Colección: The Museum of Fine Arts, Houston)

Las calaveras de Posada se destacan por sus imágenes reales y los rasgos humanos y humorísticos que el artista otorgó a sus esqueletos. Posada también era recocido por sus representaciones astutas de campesinos mexicanos, lectores leales de los volantes satíricos para quienes las imágenes de líderes políticos grotescos tenían cierta resonancia.

El jarabe de ultratumba del porfolio "36 Grabados: José Guadalupe Posada", José Guadalupe Posada (c. 1910), impreso en 1943 (Colección: The Museum of Fine Arts, Houston)

La imagen más famosa de Posada probablemente sea su catrina (elegante o sofisticada), una figura femenina cuya ropa pintoresca (generalmente un sombrero con flores y un vestido a la moda) se burlaba de las clases más altas por su vanidad. El sombrero del esqueleto era un accesorio que representaba el deseo de la élite mexicana por copiar las modas europeas. La catrina de Posada se ha convertido en un ícono de las imágenes modernas del Día de Muertos.

Calavera de la Catrina del porfolio "36 Grabados", José Guadalupe Posada (c. 1910), impreso en 1943 (Colección: The Museum of Fine Arts, Houston)

Las calaveras artísticas y literarias (como las calaveras de alfeñique que se colocan a modo de ofrenda) simbolizan la comedia que puede surgir de la muerte. Al burlarse de los vivos, los esqueletos satíricos de Posada ridiculizaban los privilegios sociales. Como la calavera de alfeñique y la calavera en sí implican que nadie es inmune a la muerte, las calaveras artísticas y literarias representan que ni siquiera las clases adineradas y poderosas son inmunes al ridículo. Los esqueletos de Posada pretenden demostrar que, debajo de toda la parafernalia, una persona solo es un saco de huesos.

Por Maude Bass-Krueger
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