Teoría de comunicación

La imagen se caracteriza por una estructura con una fuerte predominancia frontal, una imagen con poca profundidad. La luz en la cara de la chica y su mano izquierda atrae la atención. Uno de los recursos plásticos que producen la tensión que podemos encontrar en el cuadro es la sinestesia táctil. Además, existe el contraste cromático entre colores cálidos de la hierba y colores fríos del cuerpo muerto de la chica y agua. El formato ovalado añade un poco de dinamismo a la composición estática del cuadro. Los formatos elípticos son más tensos y dinámicos que los tondos; en ellos se manifiesta la pugna entre la horizontal y la vertical. La posición oblicua del cuerpo produce la tensión.
La composición está construida sobre la horizontal del cuadro. Presenta contraste de colores que añaden tensión a la composición. Los gradientes del tamaño de los árboles crean profundidad. La figura en blanco adquiere mayor peso visual por el contraste con el fondo y el color (el blanco pesa más). Existe una fuerte atracción visual en el elemento a la izquierda (árbol), que rompe la estructura horizontal del cuadro con su posición vertical, equilibrando así la composición.
La composición está construida sobre la perpendicular del cuadro. El foco de atención son los puntos explícitos (la mirada de la chica). Las manchas amarillas guían nuestra mirada hacía el fondo del cuadro. Además, el gradiente de tamaño de los objetos del cuadro crea la profundidad. Hay bastante contraste entre los colores cálidos y fríos (blanco, amarillo y marrón oscuro), lo que dinamiza la composición.
La representación espacial sobre la horizontal del cuadro. La zona central implica gran estabilidad y gran atracción visual en la que los pesos visuales de los elementos ubicados en ella se incrementan notablemente. El espacio entre las tres figuras repite la forma de la copa que está en el centro (foco de convergencia y difusión de un campo de fuerzas). Además la copa llama la atención por el contraste y aislamiento. La inclinación de las cabezas y las miradas de los personajes presentes en la escena constituyen un recurso eficaz para producir líneas de mirada.
La imagen se constituye sobre la perpendicular del cuadro. Los gradientes de tamaño crean profundidad en la imagen. Los gestos, miradas de los personajes y la fila de la gente constituyen itinerarios visuales. Las manchas rojas y azules (el ropaje) y blancas (los cuerpos) guían nuestra mirada. El aislamiento de la figura de Jesucristo, el contraste entre su cuerpo y el fondo y su posición arriba a la derecha aumenta su peso visual. Figuras escorzadas, dobladas, las expresiones de las caras producen la tensión, los brazos de uno de los personajes son como dos flechas que dirigen nuestra mirada hacía la figura del fondo. El centro geométrico del cuadro coincide con los brazos de este hombre.
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