Ricardo, mi mueso imaginario

Esta galería está formada por una serie de cuadros que han despertado ciertas sensaciones en mí o que simplemente han provocado en mí sensaciones diferentes por lo que quiero plasmar esas obras de arte. Los pintores pintaban por una serie de motivos, personales o comunes pero siempre con un fin de despertar sensaciones en los observadores. No todas las obras han despertado los mismos sentimientos en mí y si realmente quieres saber que siento al ver un cuadro te invito a mi museo imaginario que abarca el romanticismo, el realismo, el impresionismo y el post impresionismo.

Esta obra ha despertado en mí el sentimiento de la lástima y la verdadera pena. Solo con fijarme en la mirada perdida de la mujer, sé que no es feliz y que realmente no lo está pasando bien. El rostro pálido y apagado de la mujer junto con el sobrio cromatismo hacen que se intensifique mi sentimiento de lástima. Por ello, quiero resaltar de este cuadro la importancia de los colores en los sentimientos del observador.
Esta obra me transmite una sensación de paz y serenidad a pesar de que también me transmite cierto frío por el color oscuro del cielo que tiene que ver con el atardecer. Me gusta la pintura del cuadro ya que los componentes no están bien marcados y todo esta un poco difuminado. Aprecio el juego de luces y sombras que emplea el pintor con la luz del atardecer y sobretodo me gusta la profundidad del cuadro ya que parece que pudiera correr por esos prados dorados por la luz del atardecer.
En esta ocasión la obra me transmite naturalidad y humildad. Cómo se retrata un momento tan normal de una forma tan realista. Puedo ver la humildad de las personas que simplemente paran para rezar. En cuanto al color, se puede apreciar el contraste del cielo con la tierra y como los personajes se mimetizan con el ambiente. Me gusta la profundidad del cuadro así como el valor que se puede obtener a través de una escena tan normal, humilde y campestre que representa la realidad de muchas personas que pasaron penurias para llevarse algo a la boca.
Aprecio de esta obra el realismo con el que se refleja una escena tan cotidiana. Me asombra cómo es posible que de una escena representada tan cotidiana se pueda sacar valores o sentimientos tan importantes como la sencillez, la ayuda o el cariño. Sin ninguna duda, el tema que predomina es le cariño y la ayuda ya que la madre ayuda con ternura a su hijo. El cuadro apenas tiene profundidad y el color tiene un claro dominio sobre el dibujo, los colores son apagados aunque me gusta la luz central que ilumina los edificios.
Esta obra es la representación de un sitio precioso que por desgracia no he tenido la suerte de visitar pero sí puedo ver el cuadro y es precioso. Cada vez que lo miro me transporta a otro lugar, a un lugar tranquilo, dulce y delicado, como los nenúfares. Me gusta la forma de pintar ya que parece que el dibujo apenas esté dibujado sino que con las pinceladas se ha formado el cuadro sin dibujo anterior. Aprecio los colores del cuadro ya que me gusta el contraste entre el verde y el azul. Finalizo con la profundidad del cuadro que a pesar de casi no tener parece como si realmente estuviera en ese estanque viendo los nenúfares sobre el agua.
Este cuadro me ha llamado mucho la atención ya que fu una obra que generó muchos comentarios en su época ya que de alguna manera rompió algunas barreras que esta la fecha nadie había roto o lo habían hecho pocas veces. Aprecio la calidad del dibujo ya que las figuras son muy reales. Se puede observar que el cuadro no tiene profundidad pero me gusta la iluminación del primer personaje femenino ya que eso quiere decir que es importante en la obra. También me gusta las sombras del cuadro y el realismo que pone el pintor en los detalles como es el caso del bodegón. En cuanto a sentimientos, esta obra me transmite relajación por un lado por el hecho d estar en un campo y exaltación por el hecho de que aparezca una mujer desnuda con dos hombres vestidos. Eso puede dar a entender que es prostituta.
Esta obra de Van Gogh es uno de los cuadros que más me llaman la atención ya que produce en mí una sensación de vértigo y movimiento. Es fascinante lo que te puede llegar a hacer sentir unas ondas. Gracias a ellas siento vértigo, inseguridad y movimiento cada vez que veo el cuadro. Hasta tal punto, que si nos fijamos la gran catedral también está dibujada con ondas. El cuadro tiene profundidad aunque lo que más destaco es el contraste de las estrellas amarillas con el cielo oscuro. Parece que en medio de las tinieblas hay esperanzas, brotes de luz como las estrellas del firmamento que aparecen en el cuadro. Parece como si el viento azotara constantemente el pueblo y acariciara la montaña. Finalmente también me gustaría destacar la perspectiva del cuadro.
Este cuadro de Van Gogh me transmite pasión y desequilibrio al igual que en la anterior obra de arte. Ese sentimiento pasional se produce gracias al color rojo de las flores del prado. Me parece muy particular la forma de pintar de Van Gogh ya que pinta mediante rayas y claramente se puede observar que el color tiene dominio total sobre el dibujo. Se puede apreciar también el viento ya que pinta el cielo con rayas horizontales que parecen líneas de viento. Hasta se puede observar como las flores se mueve a causa del viento. Es una sensación que se consigue gracias a esa técnica de pintura. Por otro lado, también me gusta mucho el contraste entre el azul del cielo y el verde y rojo de la tierra. Cada vez que veo el cuadro me siento libre, siento que puedo volar gracias al viento y que puedo oler las flores desde lo alto y contemplar todo el paisaje verde.
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