Tras una primera etapa de tanteos, en que su obra discurre por caminos de cierto realismo social posromántico, el cambio de siglo supone la adhesión técnica de su pintura al simbolismo y luminismo sorollista, por entonces de moda, que, normalmente, verá con la óptica de lo local, como sucede en esta atípica obra sobre tabla ambientada en el jardín de la vivienda familiar y con su mujer como protagonista.
El título de Pereza andaluza repite el de uno de los capítulos de Tierra andaluza, en el que se describe la siesta de una joven en un jardía, publicado en 1900 por Julio Pellicer, cuñado de Julio Romero.