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Muerte de Don Pedro

Nicolas-Eustache Maurin (Perpignan, 1799-Paris, 1850)1836

Palacio Nacional de Queluz

Palacio Nacional de Queluz
Queluz, Portugal

Nicolas-Eustache Maurin (dibujó y litografió)
París, Francia, 1836
Estampa, litografía coloreada
315 x 365 mm

Inscripciones (francés y portugués):
Paris, chez Bulla, rue S.t Jacques, 38. — N Maurin del. — L.de Maurin, rue Mezières.7. // MORT DE DON PEDRO (24 7.bre 1834) / Don Pédro regent du Portugal, sentant sa fin prochaine montra la plus admirable résignation. Il / fit appeler son Auguste fille Dona Maria et lui recommanda de s'attacher à la Charte, comme à la seule ancre / de salut il manda près de lui les ministres et quelques vieux soldats et dit à l'un deux. / " Viens que je t'embrasse et que je te remercie de tes nobles services dis à tes camarades que je regrette de ne / pouvoir les presser tous sur mon coeur pour leur prouver combien je les aime et les estime et combien je / m'honore d'avoir combattu avec eux pour sauver la patrie " | MORTE DE D. PEDRO (24 de 7.bro de 1834) / D.Pedro, Regente de Portugal, sentindo approximarse a sua ultima hora. Mostrou a mais admiravel resignação. / Mandou chamar a sua Augusta filha D. Maria e lhe recommendou a observancia da Carta como seu unico / porto de salvamento. Tambem fez vir á su presença os Ministros e alguns soldados velhos e dise a hum destes: / " Vem ca, quero abracar-te e agradecer-te os teus nobres servicos. Dize aos teus camaradas que sinto não poder / aperta-los todos contra o meu coração para lhes provar quanto os amo e me honro de haver combatido com elles / para salvar a patria. "
[MUERTE DE D. PEDRO (24 de 7.bre de 1834)
D. Pedro, Regente de Portugal, sintiendo próxima su última hora, mostró la más admirable resignación. Mandó llamar a su Augusta hija Dª Maria y le recomendó la observancia de la Carta como su único puerto seguro. También hizo venir a Ministros y a algunos viejos soldados y dijo a uno de ellos: "Ven aquí, quiero abrazarte y agradecerte tus nobles servicios. Di a tus camaradas que lamento no poder estrecharlos a todos entre mis brazos para demostrarles cuanto los amo y me llena de orgullo el haber combatido con ellos para salvar la patria.”]

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  • Título: Muerte de Don Pedro
  • Descripción larga: La muerte de Don Pedro, Duque de Bragança, tuvo lugar el 24 de septiembre de 1834, alrededor de las dos y media de la tarde, en la misma estancia que le vio nacer treinta y cinco años antes. Un final de vida “en la flor de la edad y en el auge de la gloria”, resultado de las enfermedades y heridas que fueron consumiendo la salud del monarca. Una pérdida, a principios de otoño, precedida por una serie de victorias que desencadenaron el ocaso de las formas más anacrónicas de la monarquía portuguesa: la deposición de las armas de su hermano Miguel y consecuente término de la guerra civil entre absolutistas y liberales, la restauración y juramento de la Carta Constitucional ante las Cortes, y el reconocimiento nacional e internacional de su hija Maria da Glória como reina de Portugal (Maria II), cuyo primer acto de gobernación sería la concesión de la Gran-Cruz de la Torre y Espada a su querido padre, “testimonio del vivo amor, respeto y gratitud” hacia su augusta persona (Carta Regia escrita en el Palacio de Queluz, 20 de septiembre de 1834). La muerte de Don Pedro en el Cuarto Don Quijote, de gran repercusión en numerosos documentos periodísticos y literarios de la época, fue plasmada en varios grabados póstumos. Entre las imágenes representativas de esta escena sobresale, por encima de todas, el dibujo concebido por Nicolas-Eustache Maurin (1799-1850), litografiado en el taller parisino del propio artista, con destino a un público culto y pudiente. La edición y comercialización de las estampas litográficas corrió a cargo de la casa Bulla, en 1836, importante familia de grabadores, editores y marchantes de estampas encabezada por François Bulla que, entre 1818 y 1849, mantuvo abierta una casa de venta de estampas en París, en la calle Saint-Jacques, número 38. La composición inventada por Maurin recrea los últimos momentos del monarca, agonizante en su lecho, despidiéndose de su hija, esposa y amigos personales, en presencia de otras personas a su servicio; episodio verdaderamente desarrollado en varios momentos a lo largo del día 20 de septiembre, aquí concentrado en una única escena en la que conviven narración y simultaneidad, en la que el “transcurrir” se metamorfosea en “instante”: a la derecha, su esposa, Amélia de Beauharnais, recibe consuelo del Duque de Saldanha, mientras su hija Maria II, recién coronada, agarra su mano de rodillas, a los piés de la cama. A la izquierda, el rey se despide simbólicamente de sus tropas y ayudantes de campo, estrechando la mano del veterano Manuel Pereira, de Caçadores 5, su batallón de infantería predilecto. Detrás del bravo soldado, que cubre su rostro para ocultar las lágrimas de dolor, se encuentran otras personalidades destacadas, como los mariscales del “ejército libertador” y el Padre Marcos, confesor de D. Pedro desde 1832 y arzobispo de Lacedemonia desde 1835. Fuera de Portugal se conocen otras estampas idénticas a la de Queluz, como la conservada en el Palacio do Itamaraty (Río de Janeiro, Brasil). En Portugal, la estampa del Museo Romántico de la Quinta da Macieirinha (Oporto, Portugal) ofrece ligeras diferencias. La más destacada: la representación de D. Pedro con patillas y perilla, y no con barba, como en los anteriores ejemplos. Ambos tipos provienen de la misma matriz, cuya superficie debió de sufrir alteraciones. El ejemplar del Palacio de Queluz es una versión posterior, más acabada. El 24 de febrero de 1836, en la sección de Bellas Artes del periódico brasileño “O Artilheiro” (nº 42, página 4), se podía leer: “Acaba de llegar de Francia, y está a la venta en la Tienda de estampas de Fontana, calle de San Antonio n.º 48 y 49, una bella estampa, representando los últimos momentos del Augusto Duque de Bragança. He aquí un grupo de retratos perfectos, del Heroico Moribundo, Su Augusta Hija y esposa, los Mariscales Duque da terceira, y [Duque de] Saldanha, el Arzobispo de Lacedemonia, el Marqués de Resende, Ministros do estado, y varias personas al servicio del Palacio, que a primera vista se conocen, ¡tanto ellas son semejantes! No es posible ver esta Estampa, sin una viva conmoción de nostalgia. Se vende por 1200 rs.” Esta fuente, indicativa del año (1836) en que la estampa comienza a ser comercializada, ya aparece mencionada en el tercer volumen del “Diccionario de Iconografia Portuguesa. Retratos de portugueses e de estrangeiros em relações com Portugal”, escrito por Ernesto de Soares y Henrique de Campos Ferreira Lima en 1950. Información que permite delimitar mejor el marco cronológico del grabado de Maurin. Este importante dato – la aparición de la estampa en el mercado en 1836 – fue registrado primeramente en la “Bibliographie de la France ou Journal général de l'imprimerie et de la librairie” de 1836 (Año 25, nº 6, sábado, 6 de febrero), publicación semanal francesa fundada por decreto imperial en 1811 y compilada en volúmenes anuales, en la que eran listadas todas las obras publicadas en Francia, incluyendo libros, composiciones musicales, mapas, fotografías, registros de publicaciones extranjeras y estampas (grabados y litografías). En la página 71 del volumen referido se lee lo siguiente: “142. Mort de don Pèdre, lith., d’après Nicolas Maurin. – A Paris, chez Bulla, rue St-Jacques, n. 38.”. Por tanto, con base en esta fuente de principios de febrero de 1836, pasado un año y escasos meses del fallecimiento de D. Pedro, la casa Bulla de París puso a la venta la estampa de Maurin. En la estampa iluminada del Palacio de Queluz, realizada al lápiz litográfico con un excelente tratamiento del claroscuro, se aprecia la intención de alumbrar el grupo central de la sombría composición a través del uso del clarión, realzando los destellos blancos en la camisa y almohada de su majestad, en el cuello del traje de la reina y en el pañuelo y joyas de la duquesa. Ofrece un contenido temático (los últimos momentos o muerte del rey) de presencia frecuente en la pintura de historia del siglo XIX. Basta recordar a Charles de Steuben y su “Muerte de Napoleón el 5 de mayo de 1821” (1828), de gran impacto en el mercado de grabados de la época y que contribuyó en la transformación de la figura de Napoleón en héroe trágico, comparable a Alejandro Magno o Julio César. Este tema – que enlaza con una tradición iconográfica vigente en Europa desde los siglos XVI al XVIII, sobre todo en relación con las nociones de propaganda política e ideología funeraria – se encuadra en el modelo de representación de la “buena muerte”, es decir, la muerte por enfermedad o envejecimiento durante la cual el rey, en su lecho, tiene tiempo de despedirse de sus seres queridos, dar orientaciones a su heredero, recibir el sacramento de la extremaunción y prepararse para morir religiosamente. En el caso de la obra de Maurin, cuyo lenguaje testimonial y emotivo se vincula al Romanticismo, estamos ante la recreación de una escena de carácter semiprivado, sucedida el 20 de septiembre de 1834, en la que Don Pedro no exhibe elementos alusivos a su condición real, sino muestras de su humanidad y compromiso con la causa que defendió hasta la muerte. El artista francés, a la hora de representar el adiós definitivo de Don Pedro, recurre a estas fuentes visuales, materia prima de un dinámico comercio de estampas, las cuales circulan por toda Europa reforzando la dimensión heroica de determinados monarcas y líderes político-militares. Cabe mencionar, en este sentido, una experiencia anterior, publicada en 1832, en la que representó los últimos momentos del joven Duque de Reichstadt – hijo de Napoleón I y de Maria Luisa de Habsburgo – en el palacio vienés de Schönbrunn, en el mismo aposento en que su padre, años antes, se había alojado en la cumbre de su grandeza y poder. La inscripción que acompaña la imagen (“DERNIER MOMENT DU FILS DE NAPOLÉON / A vingt et un ans Mourir sans Gloire; quand l'Epée que je tiens, / a fait trembler l'Europe”) evoca el mito de Napoleón como héroe romántico y la nostalgia de un Imperio malogrado, ideas asimiladas a la figura de Napoleón II, heredero de la gesta napoleónica y proyecto de emperador constitucional que, durante un brevísimo periodo de tiempo, sirvió de inspiración y esperanza al bonapartismo liberal en su lucha contra el modelo absolutista. El tono dramático y la disposición de las figuras prenuncian el esquema construido por Maurin para la muerte de D. Pedro, aunque aquí el joven Napoleón, sobrino de Leopoldina de Habsburgo (primera esposa de D. Pedro), no aparece en su lecho de muerte, febril, sino sentado y vestido, sosteniendo una espada que nunca desenvainó. Mucho más próxima desde un punto de vista compositivo, aunque de peor calidad en el dibujo, es "La Muerte de Napoleon II”, grabado al aguatinta de 1832, de autor desconocido, comercializado por la parisina Casa Dopter (Rue St. Jacques, nº 21), cuya disposición de figuras y elementos trae a la memoria la litografía del Palacio de Queluz. SOBRE NICOLAS-EUSTACHE MAURIN Hijo del pintor Pierre Maurin y hermano del pintor y litógrafo Antoine Maurin, Nicolas fue alumno de Regnault y participó en los Salones de París de 1833, 1834 y 1835. Pintor y grabador, destacó entre los litógrafos de los años 30 del siglo XIX, distinguiéndose por sus elegantes retratos de la familia real francesa y de la alta sociedad durante el reinado de Louis Philippe, último rey de Francia; sus escenas de género sobre las modas y costumbres galantes de la burguesía de la época, algunas de ellas impregnadas de exotismo y de un cierto erotismo; y como creador de composiciones históricas, antiguas y contemporáneas. Autor junto a su hermano Antoine de una “Iconographie des contemporains” (1832), en el que se incluye la célebre litografía "Toussaint Louverture", y de una serie de retratos publicados bajo el título “Célebrités contemporaines”.
  • Creador: Nicolas-Eustache Maurin (Perpignan, 1799-Paris, 1850)
  • Fecha: 1836
  • Lugar: Paris, France
  • Rights Information: Fernando Montesinos
  • Image Rights: © PSML | Foto: Emigus, 2012
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