La custodia se utiliza en las ceremonias católicas para guardar la hostia consagrada para la adoración de los fieles. Una de las formas más comunes es la de sol, con un hueco circular rodeado de rayos solares en el que se coloca la Sagrada Forma. Este tipo de piezas se hacen normalmente con metales preciosos, como el oro o la plata. Esta custodia procede de Cuzco (Perú) y data de finales del siglo XVII, un periodo de esplendor en cuanto a la producción de objetos litúrgicos de plata. En este caso, la pieza está realizada en plata sobredorada y adornada con elementos esmaltados en azul oscuro, con el cerco y la base de los quince rayos (cada uno con una cabeza de ángel en su extremo) en verde.