Esta obra fue un encargo del cabildo en el año 1929, tratándose de un retrato póstumo del canónigo López Ferreiro, fallecido en 1910. El retratado aparece representado en sus labores de investigador y escritor, en una mesa con libros, destacando la minuciosidad y expresividad del retrato. La composición esta relacionada con una fotografía realizada en 1910 por Tito Lens para Vida Gallega, pero dulcificándose sus trazos y con el escritorio más ordenado. En la parte inferior se dispone una inscripción latina que identifica al canónigo y hace referencia a su obra como historiador.
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