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The Funerals of Inca Atahualpa is one of the decisive works in the history of Peruvian nineteenth-century art. Peruvian history painting began with this painting, which also closed the career of Luis Montero, one of the most important academic painters of the century. Based on a passage from William Hickling Prescott’s History of the Conquest of Peru, the painting recreates the Christian funeral rites of the last Inca in Cajamarca. Thirty-three figures fill this spectacular mise en scène, the fruit of several years of research and meticulous preparation in Europe. The strict composition of the canvas reveals the influence of the traditional teaching of the Academy of Fine Arts in Florence, where Montero studied. Within a framework composed of fantastic architecture, Montero arranges two clearly differentiated groups. To the right solemnly lies the body of Atahualpa, surrounded by the victorious conquistadores. In contrast, on the opposite side the pain and anguish of the Inca’s women is recorded, as they attempt to approach the corpse. On the floor, a fallen candlestick is extinguished in an allusion to the end of the empire. Completed in Florence in 1867, the canvas was exhibited there for the first time before being presented in Rio de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires and Lima, the final destination of the painter. (NM)

Details

  • Title: The Funerals of Inca Atahualpa
  • Date Created: 1867
  • Physical Dimensions: w5370 x h3500 cm (Complete)
  • Type: Oil on canvas
  • Rights: Préstamo Pinacoteca Municipal "Ignacio Merino", Lima. Restaurado con el patrocinio de Volcan Compañía Minera S.A.A.
  • painter: Luis Montero
  • Título original: Los funerales del inca Atahualpa
  • Técnica: Óleo sobre tela
  • Texto curatorial: Los funerales de Atahualpa es una de las obras decisivas de la historia del arte peruano del siglo XIX. Con ella se inaugura la pintura de tema histórico en el país y con ella culmina también la larga carrera de Luis Montero, uno de los más importantes pintores académicos del siglo pasado. Basada en un pasaje de la Historia de la Conquista del Perú de William Hickling Prescott, la pintura recrea las exequias cristianas del último inca en Cajamarca. Treinta y tres figuras habitan esta espectacular puesta en escena, fruto de varios años de investigación y preparación minuciosa en Europa. La estricta composición del lienzo revela la influencia de la enseñanza tradicional en la Academia de Bellas Artes de Florencia, donde Montero había estudiado. En el marco de una arquitectura fantasiosa, Montero dispone dos grupos claramente diferenciados. A la derecha, yace solemnemente el cadáver de Atahualpa rodeado por los conquistadores victoriosos. En contraste, el lado opuesto registra el dolor y la angustia de las mujeres del inca, quienes intentan acercarse al cadáver. En el piso, un candelero caído se apaga, en alusión al fin del imperio. Concluido en Florencia en 1867, el lienzo fue exhibido por primera vez en esa ciudad para luego ser presentado en Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires y Lima, el destino final del pintor. (NM)

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