El Resucitado se aparece a sus discípulos estando ausente uno de ellos. Al saber de la visita por sus compañeros, Tomás se muestra incrédulo, lo que motiva una segunda aparición de Jesús, la que vemos representada en esta tabla. «Mete tu dedo aquí, y ve mis manos», le dice el Señor mostrando dónde le hirieron los clavos de la crucifixión. «Da acá tu mano, y métela en mi costado», le insiste. Tomás obedece y queda convencido, pero entonces Jesús le reprocha: «Porque me has visto, oh Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron». La tabla en la que se representa esta escena se expone en la Sala de Pintura Bajo Claustro y es obra del valenciano Alonso Sánchez Coello, insigne retratista de la corte de Felipe II. Coello se formó en Flandes, pero se dejó influir también por los maestros italianos. En el cromatismo de la tabla predominan los colores ácidos y tornasolados, verdes, amarillos, rojos, rosados y azules, característicos del manierismo del autor.
¿Te interesa Visual arts?
Recibe novedades con tu Culture Weekly personalizado
¡Todo listo!
Tu primer Culture Weekly llegará esta semana.