A mediados de la década de 1930, Antonio Berni alternó la producción de sus grandes escenas de fuerte impronta social, como "Manifestación" y "Desocupados", ambas de 1934, con algunos retratos en los que suele representar a su familia y a sus allegados y que transmiten un halo de misterio y extrañeza. De ese mundo de vínculos cotidianos surgió la enigmática figura conocida como "La mujer del sweater rojo", un retrato de Nina Terré, entrañable amiga del artista y de su esposa, Paule Cazenave, durante los años que vivieron en Rosario. En esta tela la modelo aparece acodada y melancólica, ensimismada en pensamientos que parecen no tener fin. Sin embargo, y a diferencia de otros retratos que tienen como marco las vistas del suburbio o la ribera del imponente río Paraná, "La mujer del sweater rojo" se sitúa en un interior despojado, salvo por los cuerpos geométricos que le permiten apoyarse en su actitud concentrada. Berni apeló aquí a un realismo de formas pulidas que combina diversos tratamientos formales: los sobrios modela- dos del rostro y las manos y el exacerbado detallismo del cabello y el atuendo; la enfática iluminación de los volúmenes geométricos y las sombras profundas que definen el fondo de la pintura.
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