Tahmasp I fue un influyente Sah de la dinastía safávida. Su reinado, que fue el más largo de todos los soberanos de su dinastía, estuvo marcado por la continua guerra con el Imperio Otomano y el gasto de los recursos del Imperio.
El comienzo de su reinado comenzó con disputas entre los jefes tribales Qizilbash por ser los regentes de Tahmasp, quien solo tenía 10 años cuando llegó al trono. Sin embargo, Tahmasp supo reafirmar su poder cuando llegó a la adultez y comenzó a modernizar el Imperio Safávida introduciendo elementos europeos a la sociedad iraní de aquella época. Entre las medidas introducidas estuvo la maximización de las capas sociales y una redistribución de la administración real.