La invasión de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia fue una guerra no declarada en la que tropas de cinco países socialistas miembros del Pacto de Varsovia en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968, liderados por la Unión Soviética, invadieron la República Socialista de Checoslovaquia. Su objetivo era frenar las reformas de liberalización económica y política impulsadas por el presidente checoslovaco, Alexander Dubček, las cuales habían conducido, anteriormente, a la Primavera de Praga.
Participaron en la operación militar tropas de las repúblicas de Polonia, Hungría y Bulgaria, comandadas por tropas soviéticas. Las tropas de Alemania Oriental, aunque listas para la acción, no cruzaron la frontera de Checoslovaquia —a excepción de un pequeño número de especialistas—. El único país miembro del Pacto de Varsovia que no participó en la invasión fue Rumanía, además su presidente Nicolae Ceaușescu condenó abiertamente la invasión.
En la operación, cuyo nombre en clave fue Danubio, 500 000 soldados —otras fuentes elevan el número hasta 750 000— atacaron Checoslovaquia.