Las cajas de herramientas paleolíticas del País de Altamira.

150 años descubriendo el País de Altamira

La cueva de Altamira tiene el privilegio de ser el primer lugar en el que se identificó la existencia de arte rupestre del Paleolítico superior.

Fue descubierta en el año 1868, siendo visitada por primera vez por Marcelino Sanz de Sautuola en 1875, quién recogió diversos objetos localizados en la superficie de la cueva, identificando sus pinturas en 1879 y atribuyéndolas al periodo paleolítico en 1880.

Además de sus conocidas pinturas, la cueva de Altamira cuenta con un importante yacimiento arqueológico en la zona del vestíbulo interior y exterior.

En él se ha registrado presencia humana durante un amplio periodo, desde hace aproximadamente 22.000 años hasta el colapso de la entrada hace en torno a 13.000 años. Recientes dataciones realizadas sobre un signo rojo pintado en el Techo de Policromos han ampliado el periodo de frecuentación de la cueva hasta aproximadamente 36.000 años.

En los alrededores de Altamira se conocen asimismo hallazgos fechados en el Paleolítico inferior y medio.

El Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira tiene como función principal la gestión, conservación, investigación y divulgación de la cueva de Altamira, así como de la importante colección que custodia, formada por fondos procedentes de esta cavidad y de otros yacimientos cantábricos como Alrededores de Altamira, cueva Morín, cueva de Chufín, cueva de La Pila, cueva de Rascaño y cueva de El Juyo, entre otros.

La exposición aquí presentada tiene como objetivo mostrar algunos de los fondos más destacados, relacionados con la vida cotidiana de los habitantes del País de Altamira.

Su publicación coincide además con la conmemoración de los 150 años del descubrimiento de la cueva de Altamira, dando a conocer algunos de los objetos principales encontrados en ella por su descubridor Marcelino Sanz de Sautuola.

Homo heidelbergensis
Entre el 500.000 y el 200.000 antes de nuestra era, Europa fue habitada de forma general por el Homo heidelbergensis. Estos individuos presentaban una capacidad craneal ligeramente inferior a la nuestra y anatómicamente eran algo distintos. Tenían una estatura similar a la de los grupos humanos actuales pero su complexión era más fuerte, su frente poseía un borde supraorbitario prominente y su mandíbula era robusta.

Homo heidelbergensis fueron los principales pobladores de la Península Ibérica durante el Paleolítico inferior, periodo en el cual se sucedieron fases climáticas templadas y cálidas. Esto hizo que convivieran con una vegetación similar a la actual, con predominio del bosque de tipo mediterráneo, así como con grandes especies de mamíferos, como los elefantes, rinocerontes, hipopótamos, leones, caballos y ciervos.

Por ello podemos decir que fue el primer habitante de la cornisa cantábrica y es el responsable de los yacimientos de cronologías más antiguas encontrados en el País de Altamira, habiéndose documentado su presencia en los alrededores de la cueva.

Las primeras herramientas europeas

Homo heidelbergensis desarrollaron la cultura material denominada Achelense, compuesta por un reducido número de tipos de industrias líticas multifuncionales.

Su caja de herramientas se componía de una pequeña variedad de útiles líticos utilizados para diversas tareas, entre los que suelen aparecer, de manera recurrente en sus yacimientos, hendedores y bifaces de grandes dimensiones y con uno o varios de sus bordes trabajados para conseguir filos que corten o raspen.

Canto trabajado realizado sobre un núcleo de arenisca encontrado en el yacimiento Alrededores de Altamira, datado en el Paleolítico inferior. Se trata de una herramienta muy funcional que se utilizaba para cortar, golpear o partir.

Bifaz de tipología amigdaloide realizado sobre núcleo de cuarcita, procedente del yacimiento Alrededores de Altamira, del Paleolítico inferior. Se trata de una herramienta multifuncional utilizada para cortar, golpear o raspar cualquier superficie.

Hendedor de cuarcita procedente de Alrededores de Altamira, del Paleolítico inferior. Presenta un filo cortante en uno de sus extremos lo que permite realizar cortes o fracturas en diferentes materiales.

Raedera de cuarcita procedente de Alrededores de Altamira, datada en el Paleolítico inferior. Su uso está relacionado con el trabajo de la piel y de las materias vegetales.

Neandertal
Entre el 200.000 y el 28.000 antes de nuestra era, los Neandertales poblaron Europa y el Próximo Oriente. Estos individuos presentaban una anatomía similar a la nuestra, aunque su cráneo era más alargado, con gran capacidad craneal, su frente menos prominente, con un marcado borde supraorbitario y un mentón huidizo, casi inexistente. De altura algo menor que la nuestra y mayor robustez en su constitución física, poseían una musculatura más desarrollada.

Habitaron durante el Paleolítico medio, periodo en el cual tuvieron lugar las últimas glaciaciones que provocaron la bajada de las temperaturas medias, así como la multiplicación de las especies animales propias de la tundra y la taiga paleolítica, tales como mamuts, renos, caballos esteparios y rinocerontes lanudos, entre otros.

Las condiciones óptimas de la Península Ibérica por su posición meridional y, en especial, la estabilidad como reservorio de la biosfera que plantea la cornisa cantábrica, han propiciado que en el País de Altamira se encuentren una gran cantidad de yacimientos de Neandertales.

Sus yacimientos de habitación se han localizado tanto en cuevas y abrigos como al aire libre. Estos grupos humanos contaban con una organización social considerable, pues disponían de lenguaje articulado, atendían a los enfermos y a los ancianos y enterraban a sus muertos.

La especialización de la talla

Su inteligencia y su gran capacidad craneal son las responsables de sus útiles líticos y óseos que presentan una gran planificación y destreza en su producción.

Así, los Neandertales desarrollaron la cultura Musteriense, con importantes innovaciones como la técnica de talla levallois, cuya caja de herramientas, si bien es cierto que mantenía algunos tipos de herramientas multiusos de sus antecesores como raederas, apuntaba ya a la especialización de los instrumentos de sus sucesores, con la eclosión de útiles morfológicamente especializados para actividades concretas, como denticulados y puntas.

La técnica de talla levallois, consistente en la preparación previa del núcleo, permite la extracción de útiles de formas predeterminadas. En este vídeo vemos la elaboración de una raedera, una escotadura y la preparación del astil de madera para enmangar una punta musteriense de tipo levallois.

Punta musteriense de sílex realizada sobre lámina mediante la técnica levallois característica del Paleolítico medio. Su uso principal se relaciona con actividades punzantes y cortantes, enmangadas en astiles de madera.

Hueso trabajado procedente de cueva Morín, datado en el Paleolítico medio, y que presenta un borde denticulado. Este retoque convierte al objeto en un útil semejante a los realizados en sílex, permitiendo cortar o serrar materias blandas.

Raedera realizada sobre una gran lasca de sílex. Es característica de la industria musteriense, del Paleolítico medio. Su uso está relacionado con el trabajo de la piel, la carne y las materias vegetales.

Homo sapiens
En torno al 40.000 antes de nuestra era llegaron a la Península Ibérica los primeros humanos anatómicamente modernos, los Homo sapiens, conviviendo con los Neandertales algo más de 12.000 años, para finalmente constituir el último representante vivo del género humano. Anatómicamente esbeltos y con gran capacidad craneal, presentan también un comportamiento social complejo, con lenguaje articulado, enterramientos de sus muertos y manifestaciones artísticas, muebles y rupestres.

En esta época el clima fresco y húmedo va suavizándose, después del último máximo glaciar hace 18.000 años, hasta alcanzar los niveles cálidos actuales, aunque estos grupos humanos convivieron en un principio con bisontes y cabras montés, hoy desaparecidos en la región cantábrica. La vegetación se caracterizaba por el predominio de espacios abiertos, praderas y escasez de bosques de pinos, abedules, robles y avellanos.

Sus yacimientos de habitación se han localizado en cuevas, abrigos y al aire libre, en los cinco continentes, durante el Paleolítico superior.

Además, son estos grupos humanos los pobladores del yacimiento de la cueva de Altamira y los responsables de sus pinturas rupestres, así como de muchos otros yacimientos del País de Altamira.

La diversificación de los útiles

Homo sapiens protagonizó diversas culturas a lo largo del Paleolítico superior que han sido las responsables de la configuración de las diferentes cajas de herramientas líticas y óseas del Auriñaciense, el Gravetiense, el Solutrense y el Magdaleniense, con útiles tan característicos como puntas solutrenses, raspadores, buriles, azagayas, arpones y colgantes, entre otros.

En el Paleolítico superior se multiplican las técnicas de talla, los soportes y las materias para la fabricación de útiles especializados en función de cada actividad. Aquí se muestra la elaboración de herramientas líticas como buriles y puntas, y herramientas óseas como arpones y azagayas.

Compresor realizado en esquisto procedente de la cueva de Altamira, encontrado durante las visitas de Marcelino Sanz de Sautuola entre 1875 y 1880. Datado en el Paleolítico superior, se utilizaba para retocar los útiles tanto por presión como por percusión.

Esta especialización de los útiles permitió a los grupos humanos contar con múltiples herramientas. Así aparecen objetos relacionados con actividades de caza y pesca, como arpones o azagayas, y con el procesado de las carcasas animales, como cuchillos, entre otros.

Punta solutrense sobre lámina, en forma de hoja de sauce, realizada en sílex. Procede de la cueva de Altamira, datada en el Paleolítico superior. Su uso se relaciona con actividades punzantes y cortantes, enmangada en un astil de madera.

Azagaya fabricada en asta de cérvido procedente de la cueva de Altamira, datada en el Paleolítico superior. Pulida y preparada para ser enmangada, su uso se asocia con actividades cinegéticas.

Arpón fabricado sobre asta de cérvido, con una hilera de dientes y perforación de tipo cantábrico. Procedente de la cueva de La Pila y datado en el Paleolítico superior, su uso se relaciona con la caza y la pesca.

La fabricación de herramientas como los perforadores, los punzones y las agujas denotan un trabajo más especializado de las pieles que, junto con la aparición de elementos colgantes, sugieren la existencia de un mayor repertorio de indumentaria durante el Paleolítico superior.

Perforador de cuarcita en forma de pico de loro. Procedente de la cueva de Chufín, está datado en el Paleolítico superior. Su uso se relaciona con la realización de perforaciones sobre diferentes materiales.

Punzón óseo realizado sobre cúbito, procedente de la cueva de Altamira y datado en el Paleolítico superior. Su uso se asocia con actividades punzantes sobre materias blandas, como la piel.

Aguja de hueso con ojal perforado en uno de sus extremos, procedente de la cueva de El Juyo y datada en el Paleolítico superior. Su uso se relaciona con el trabajo de las pieles para la confección de tejidos.

Colgante realizado sobre hueso hioides de caballo, procedente de la cueva de Altamira y datado en el Paleolítico superior. Presenta una perforación en uno de sus extremos lo cual sugiere su uso como colgante.

Útiles como los buriles, los raspadores y las espátulas se encuentran estrechamente vinculados con las acciones de raspado sobre hueso o asta, sobre materias blandas, como la piel o la madera y sobre soportes pétreos, como en las creaciones de arte rupestre.

Buril de sílex, procedente de la cueva de Altamira y datado en el Paleolítico superior. Su uso se relaciona con la abrasión, raspado y grabado sobre soportes duros o semiduros tales como el hueso, el asta, la madera y la roca.

Raspador sobre lámina de sílex, procedente de la cueva de Altamira y datado en el Paleolítico superior. Su uso se relaciona con el raspado y la abrasión de materias blandas, como la piel, y materias más resistentes, como la madera y el asta.

Espátula sobre asta de cérvido, procedente de la cueva de Altamira y datada en el Paleolítico superior. Su uso es aún desconocido, aunque se relaciona con trabajos realizados sobre materias flexibles como pieles.

Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira
Créditos: reportaje

Organizador: Museo de Altamira
Coordinación: Pilar Fatás, Directora del Museo de Altamira
Producción y realización: Lucía M. Díaz y Déborah Ordás, Departamento de Investigación del Museo de Altamira
Textos: Pilar Fatás, Lucía M. Díaz y Déborah Ordás
Fotografías: © MNCIA – Verónica Schulmeister/ Alfredo Prada/ Miguel Ángel Otero/ Pedro Saura/ David Rodríguez
Dibujos: © MNCIA – Mauricio Antón
Vídeos: © MNCIA

Créditos: todos los contenidos multimedia
En algunos casos, el reportaje destacado es obra de un tercero independiente y no siempre representa los puntos de vista de las instituciones indicadas a continuación, que son las que han proporcionado el contenido.
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