1917 - 2017

Cristóbal Balenciaga: los primeros años

Cristóbal Balenciaga Museoa

En 2017 se celebra el centenario de la apertura del primer negocio de Cristóbal Balenciaga en San Sebastián. Conoce los orígenes del célebre modisto y la influencia de España en su obra.

Cristóbal Balenciaga: Los primeros años
En 2017 se celebra el centenario de la apertura del primer negocio de Cristóbal Balenciaga en San Sebastián y el 80 aniversario de su establecimiento en París. Esta exposición examina la carrera del modisto a quien Dior llamó "El maestro de todos nosotros", una de las figuras de la moda más importantes del siglo XX, desde sus inicios en San Sebastián a sus primeros pasos en París.

Orígenes humildes

Cristóbal Balenciaga nació en 1895 en Getaria, un pequeño pueblo pesquero situado en la costa del País Vasco, en el norte de España. Un enclave al que se sintió siempre unido y al que regresó recurrentemente a lo largo de toda su vida.

Vista del Palacio Aldamar, villa monumental del siglo XIX anexa al actual museo y residencia veraniega de los Marqueses de Casa Torres. Aquí, un jovencísimo Balenciaga comenzó a adentrarse en el apasionante mundo de la costura y de la moda.

Una figura clave en su vida

Aprendió a coser de la mano de su madre, Martina Eizaguirre, costurera de los Marqueses de Casa Torres, y referencia clave en su vida. La marquesa, mujer de gran elegancia y relevancia social, fue uno de los primeros apoyos de Balenciaga en su carrera.

Traje sastre, 1912. San Sebastián

Hasta la fecha, este modelo es el más antiguo que se conoce de los realizados por Balenciaga. La formación del modisto y su dominio del arte de la sastrería desde temprana edad quedan patentes en este traje sastre que llevó Salvadora Egaña Balenciaga en su viaje de novios.

Equilibrado y sobrio, mantiene las características propias de los trajes modernistas de principios de siglo, en los que la cintura y el cuello iban armados con ballenas, dibujando una silueta de contornos sinuosos. Sin embargo, este traje ejemplifica la moda práctica, procedente de Inglaterra, en la que los trajes sastre se convierten en perfectos aliados para los viajes, para los paseos matinales y para aquellas mujeres que empezaban a incorporarse al mundo laboral.

Los principios en San Sebastián
El comienzo de su aventura se sitúa a principios de siglo XX en San Sebastián, una floreciente ciudad debido a la presencia estacional de la Corte española y el fenómeno turístico en la Costa Vasca. Con 22 años Cristóbal Balenciaga emprende su primer negocio. Residía en la ciudad desde 1907 –según registro en el Padrón municipal–, y se había formado en algunos de los importantes establecimientos con conexiones con la moda Parisina.

San Sebastian, Spain

San Sebastián es una ciudad situada en el golfo de Vizcaya, en el montañoso País Vasco, en España. Es conocida por sus playas, La Concha y Ondarreta, ambas enmarcadas por un pintoresco paseo frente a la bahía.

"Cristobal Balenciaga", su primera marca

En 1917 se inscribe en el libro de matrícula industrial, dentro del epígrafe de "Modista", y con la cuota fiscal correspondiente a la categoría más alta, bajo la denominación "Cristóbal Balenciaga", en la Calle Vergara número 2.

El primer taller de Balenciaga en San Sebastián estaba situado en este edificio, en la confluencia de las calles Vergara y Avenida de la Libertad, en el primer piso.

Anuncio publicitario en el diario "La voz de Gipuzkoa" en el mes de marzo de 1917 buscando personal para su primer atelier.

Un negocio en transformación

En 1924, traslada sus operaciones a la Avenida nº2 bajo el nombre de «Cristóbal Balenciaga», mientras que en marzo de 1927 crea «Martina Robes et manteaux» en la Calle Oquendo nº10, 1º piso (Martina era el nombre de su madre), como segunda marca en una estrategia de diversificación, que en octubre traspasa a un nuevo nombre «EISA Costura» (de nuevo un nombre relacionado con el apellido de su madre, Eizaguirre).

Abrigo, 1927. San Sebastián

Realizado en San Sebastián, Balenciaga evoca en este abrigo las líneas que definen el quimono japonés, una de las prendas de mayor influencia en la moda europea de los años veinte. En perfecta sintonía con la estética de estos años, el amplio cuello vuelto y los puños de las mangas se guarnecieron con piel de armiño.

Vestido de noche, 1927. San Sebastián

Este vestido es la prueba de la influencia que la moda francesa ejerció en el joven Cristóbal Balenciaga. El modisto viajaba regularmente a París desde el principio de su carrera. Allí aprendió el trabajo de los grandes diseñadores, y compró sus modelos para luego desmontarlos y estudiar en detalle cómo fueron cortados.

Durante la década de 1920, Balenciaga recibió la autorización de Lanvin para reproducir algunos de sus modelos en España, como este vestido largo y holgado con falda évasée y sin costura en la cintura. El vestido se construye con tres paños en el delantero y tres en la espalda. Lleva canesú de tul de seda de color salmón con corte diagonal, en distinta dirección en el delantero y en la espalda, hasta la altura del pecho. La falda remata en la base con tul de seda de color negro. Completa este vestido una transparencia en tul de seda negro.

La decoración del tul aplicada en forma de cintas sigue la dirección de una espiral: más estrechas en el cuerpo, se van ensanchando a partir de un corte en la cadera.

Chaqueta, 1930. San Sebastián

Esta pieza fue realizada en los talleres de San Sebastián. Es una pieza de complejo patrón, ya que espalda y mangas se cortan en una pieza, reproduciendo la típica manga de la indumentaria china, que remata en el puño con forma de pezuña de caballo. En sus creaciones posteriores Balenciaga preferirá la manga francesa de tres cuartos, que deja a la vista las muñecas.

Este guiño a la moda histórica oriental contrasta con las cintas que envuelven la cintura, rematando en lazada, muy del gusto de la moda de los años treinta, en un intento de estrechar las cinturas al máximo, componiendo cuerpos muy femeninos.

Vestido de boda, 1933. San Sebastián

Este vestido fue confeccionado en el taller de costura de la casa EISA de San Sebastián. Por expreso deseo de la novia, Carmen Alústiza, el vestido que luciría el día de su boda tenía que alejarse de todos los detalles convencionales que caracterizaban los vestidos de novia. Por ello, la hechura y el tejido elegido están en total consonancia con los modelos en boga que presentaban las revistas de moda, en los que no podían faltar la capelina (según se denominaba en la época) o la pamela que completaba el vestido.

El vestido presenta un corte debajo del pecho y en la cintura. Tiene un cuerpo independiente, de manga larga, con cuello a la caja, sobre el que se pone el vestido con dos cuerpos cosidos entre sí: uno, con tirantes finos, y el otro, exterior, con tirantes anchos fruncidos que se unen en la espalda. El viso, con corte en la cintura y escote en pico, lleva tirante recto en la espalda y pinzas para entallar el pecho. Se cierra con corchetes en el costado izquierdo.

El vestido se ciñe a la cintura con un cinturón forrado en la misma tela, que cierra con hebilla.

Expansión del negocio

De las dos empresas que coexisten en San Sebastián, "Cristóbal Balenciaga" permanece abierta ininterrumpidamente hasta 1937, fecha el al que Cristóbal se traslada a París y abre «Balenciaga». "Eisa Costura", se diversifica geográficamente a Madrid (1933) y Barcelona (1935) bajo el nombre de «eisa be» con la sede de San Sebastián, en la Avenida de la Libertad número 2, como casa matriz.

Abrigo de noche, circa 1935. San Sebastián

Fascinado por la sastrería inglesa, Balenciaga también fue profundamente influenciado por los grandes modistos de París. En particular por el trabajo de Gabrielle Chanel, Madame Vionnet y Louise Boulanger.

Este abrigo es una de las pocas prendas que se conservan con etiqueta, EISA B. E., utilizada por Cristóbal Balenciaga en sus casas de San Sebastián, Madrid y Barcelona entre 1933 y 1936. El abrigo muestra la influencia que Mme. Vionnet ejerció en la formación del maestro, tanto en los patrones como en el acabado exterior.

Vestido, 1936. San Sebastián

Cristóbal Balenciaga regaló a su prima, Vicenta Eizaguirre, este vestido para el día de su boda. Estructuralmente es un vestido típico de los años treinta, en el que un preciso corte recupera los rasgos propios de la feminidad olvidada en los años veinte. Sin embargo, la singularidad de este vestido la aporta el color azul elegido por Balenciaga, totalmente novedoso, teniendo en cuenta que eran los colores blanco o negro los que se usaban siempre para esta ocasión. El vestido se completaba con una mantilla, elemento imprescindible en los trajes de novia de carácter más tradicional.

El vestido es largo hasta media pierna y con corte en la cintura. El cuerpo con escote a la caja cierra en el delantero sobre el lado izquierdo con botones forrados en el mismo tejido. La espalda, cortada en una pieza, se prolonga en la línea de los hombros para formar una lazada que luce en el delantero. La manga, armada con hombreras, es larga y se estrecha en el puño. La falda, sin costuras laterales, se ciñe al cuerpo con pinzas en los costados y un fruncido en el delantero en líneas horizontales que se convierten en motivo decorativo.

Vestido, 1938. San Sebastián

La estructura coincide con modelos de los años treinta. La tendencia a dejar la espalda suelta en los vestidos queda de manifiesto en este modelo que, magistralmente ensamblado, anuncia la línea semientallada que más tarde diseñará el maestro Balenciaga.

Es un vestido largo hasta la rodilla, con corte en la cintura y escote en pico. Se cierra en el delantero con botones y automáticos. Los paños que forman los delanteros van cortados al bies y se prolongan formando la manga. La espalda presenta una pieza central y costadillos que también se prolongan para formar las mangas. Estas, fruncidas en la línea del hombro, van abiertas en el extremo a modo de volante. La espalda, ablusada en el exterior, se ajusta en el interior con un forro suelto y dos tirantes. La falda, de vuelo, va fruncida en la parte central del delantero y en la espalda. Lleva un ruedo en la base de la falda en crepé de seda beige.

El éxito en París
Cristóbal Balenciaga deja España durante la Guerra Civil y se establece en París a la edad de 42 años, abriendo su Salón en el nº 10 de la Avenue George V bajo la denominación "Balenciaga". Desde la presentación de su primera colección, su éxito es inmediatamente reconocido por la prensa de moda internacional.

La influencia española

A favor de este "recién llegado" jugaban los 20 años de perfeccionamiento técnico, las formadas influencias estéticas y la consolidada experiencia empresarial, aspectos clave para comprender su posterior trayectoria ascendente y consagración que sólo podían producirse en la capitali mundial de la Moda, París.

Balenciaga deja ver en las colecciones que presenta en París unas claras influencias estéticas del arte y la indumentaria popular españolas.

Vestido, 1945. San Sebastián

Realizado en España, coincide con los modelos en uso de ese momento, en los que los hombros cobran un marcado protagonismo, acorde con el ambiente militar de la época. La decoración evoca la indumentaria tradicional española emparentada con el mundo de los majos. Al igual que en las chaquetillas de estos, la decoración se concentra en cuello, solapas y hombros. Los topos de terciopelo rememoran los madroños que, sobre una red de macramé, cubrían los cuerpos de las majas.

El vestido, con largo a media pierna, lleva corte por debajo de la cintura. El cuerpo es suelto, con cuello vuelto y solapas. Cierra en el delantero con botones forrados en la misma tela. La falda, con frunce en la cintura, se confecciona con cuatro paños. Todo el cuerpo va guarnecido con una aplicación de topos en terciopelo liso, más concentrados en el cuello, las solapas y los hombros. El vestido se ciñe en la cintura con un cinturón en tafetán de seda negra.

Chaqueta bolero, 1946. San Sebastián

Balenciaga estaba familiarizado con las modas españolas de otras épocas, que le inspiran y que reinterpreta adaptándolas a sus creaciones. Esta chaqueta corta, también conocida con el nombre de bolero, o torera, por su origen español, está especialmente relacionada con la estética dieciochesca del mundo de los majos. Su hechura, y especialmente su decoración, armonizan con los marcados y redondeados hombros de la década de los cuarenta. Es un magnífico complemento para los vestidos de noche.

Chaqueta, 1946. París

Confeccionada en París, pertenece a la colección de febrero de 1946, modelo número 113. Es una magnífica pieza bordada por Lesage, estrecho colaborador de la casa Balenciaga. Conocida también como «La Perse», es idéntica a la que se conserva en el Museo Nederlans Kostuummuseum de La Haya, propiedad de la concertista de piano holandesa Else Rijkens. Se llevaba con un vestido negro y un sombrero a juego en satén bordado.

Es una chaqueta para acompañar un vestido de fiesta. Delantero en satén de color marfil y espalda de crespón negro. Armada con hombreras. Corta, con largo bajo el pecho, escote en pico y cuello con solapas. Cierra en el delantero con dos botones y un nudo conseguido por la prolongación de las piezas que parten de los costados.

Los delanteros van decorados con una aplicación de bordado para el que se emplean hilo de chenilla, lentejuelas de acetato, mostacillas e hilo metálico dorado entorchado que dibujan motivos florales de origen oriental.

Vestido No. 7, 1927. San Sebastián

Desde el principio, las creaciones de Balenciaga destacaron por su sencillez y corte impecable, combinadas con sus atrevidas combinaciones de colores o la inspiración española de sus modelos, tan sorprendente como exótica para el público experto de París.

Este modelo número 7 fue realizado en España para la colección de invierno de 1947, responde en hechura a la estética de los años cuarenta: falda larga, cintura estrecha y hombros destacados y armados. Las colecciones de Balenciaga de esta década destacaron por sus numerosos modelos de reminiscencias goyescas.

Largo hasta media pierna y con corte en la cintura. El cuerpo entallado cierra en el delantero con botones forrados del mismo tejido, con cuello y solapa. Manga japonesa. La falda se confecciona con tres nesgas en el delantero y en la espalda. Cierra en el costado izquierdo con cremallera metálica dorada.

El vestido va decorado con un rico bordado que dibuja motivos florales y vegetales, con mayor concentración en las solapas, los hombros y la base de la falda.

Chaqueta, 1947. San Sebastián

Esta chaqueta, denominada también torera o bolero, es un bello testigo de las que el modisto presentó en su colección de invierno de 1947. Balenciaga se inspiró en las chaquetas cortas de los toreros, caracterizadas por su hechura y por la elaborada decoración de pasamanería y abalorios heredada de la indumentaria dieciochesca, propia de los majos.

Se trata de una chaqueta corta con cuello a la caja y manga a tres cuartos. Los paños delanteros rematan en pronunciado pico.

Va guarnecida con una aplicación de cordoncillo y mostacillas de pasta vítrea que dibujan motivos florales y en forma de corazón. Los delanteros y las mangas van decorados con caireles.

Blusa, 1948. San Sebastián

El magnífico bordado muestra la pasión de Balenciaga por los bordados eruditos, en este caso de hilos metálicos de clara influencia española. Presenta semejanzas con la manera de organizar la decoración —en calles verticales— en las chaquetillas de torero, además de por su forma y largo. La profusión de dorado recuerda a la rica indumentaria litúrgica del Renacimiento y del Barroco español.

La blusa es corta hasta la cintura con escote redondo en el delantero y en la espalda con cuello vuelto. El cuerpo, con manga corta, va entallado con pinzas y cierra en el delantero con botones. Va guarnecida con una aplicación de bordado erudito a base de cordoncillo de hilo metálico dorado y canutillos de pasta vítrea dorados en el interior, dibujando motivos florales.

El cordoncillo de hilo metálico refleja una clara influencia española.

Vestido, 1953. San Sebastián

Este glamuroso vestido, realizado en el taller EISA de Madrid, refleja la etapa en que Balenciaga contrasta en sus creaciones tejidos de diferente color. Las referencias materiales de la indumentaria española están presentes en esta pieza, no solo por el uso de capas de encaje, potenciado al poner de fondo un satén brillante, sino también por el echarpe que envuelve los hombros y que va decorado con abanicos y castañuelas.

Es un vestido largo con corte en la cintura y armado con ballenas metálicas dispuestas en el pecho y cosidas en el forro. El cuerpo, en satén rosa palo, se ajusta mediante pinzas verticales y va escotado en forma de corazón con tirante. La falda, de amplio vuelo, está fruncida en la cintura. El vestido cierra con cremallera metálica en el costado izquierdo. Se complementa con un echarpe que envuelve los hombros.

Un buen modisto debe ser arquitecto para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida.

Cristóbal Balenciaga.

Museo Balenciaga
Créditos: reportaje

Cristóbal Balenciaga: los primeros años

Basada en:
- Arzalluz, Miren. LA FORJA DEL MAESTRO, Editorial Nerea S.A. San Sebastián, 2010
- AAVV. BALENCIAGA, Editorial Nerea S.A. San Sebastián, 2011
Comisario: Igor Uria

© Fundación Cristóbal Balenciaga

Cristóbal Balenciaga Museoa

Créditos: todos los contenidos multimedia
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