Granados. De París a Goya

Museu de la Música de Barcelona

Recorrido musical, literario y pictórico

Presentación
Desde los años de estudio en París hasta las últimas composiciones inspiradas en Goya, la vida y la obra de Enric Granados (1867-1916) fue un recorrido literario y pictórico. Su música era un perfume poético, un olor plástico, llena de imágenes sorprendentes y descripciones líricas. La exposición, producida por el Museo de la Música y el Museu de Lleida celebra al artista, al músico que leía, al pianista que pintaba, en el ciento cincuenta aniversario de su nacimiento.
París
Entre setiembre de 1887 y julio de 1889, Granados residió en París. Por primera vez encontró el contexto ideal para estudiar, vivir la ciudad, visitar sus museos. Fue testigo privilegiado de la Belle Époque y de los espacios emblemáticos de una capital cultural que redefinía su perfil bajo la sombra de la Torre Eiffel, construida entre enero de 1887 y marzo de 1889. Allí descubrió los talleres de los artistas, los bulevares y también la música española. Porque España era un exotismo de moda. En París, Granados se inventó como artista moderno. Y se dejó crecer el bigote.

Cuando Granados llegó a París, la Torre Eiffel estaba todavía en construcción. Emblema de la modernidad y del progreso industrial, fue un hito de la ingeniería que cambió para siempre el perfil de la Ciudad de la Luz.

La nuit d'octobre

Granados y Ricard Viñes compartieron piso en el Hôtel de Cologne et d'Espagne, situado en la rue Trévise de París. También compartieron profesor de piano, el entonces célebre Charles Wifred de Bériot.

En este álbum de 1888 Granados plasmó pensamientos, ideas musicales, textos y dibujos durante su estancia en París.

En el álbum de 1889 diseñó con sumo detalle una futura casa taller.

Félicia Ruys es un personaje de la novela de Alphonse Daudet Le Nabab. En esta carta llama a Amparo "mi Felicia Ruys" y compara su estado de ánimo con el ambiente de la novela.

Teatro
A finales de siglo, la modernidad se encontraba en el teatro. Pintores, escritores y músicos querían reformar la sociedad desde los escenarios. Pretendían desbancar a los productos líricos más populares, que consideraban vulgares y tóxicos. También tenían la esperanza de encontrar una forma digna de ganarse la vida. Hijos de Wagner, su deseo de época era abrir el país a Europa. Las empresas no acabaron de funcionar y los inversores se desanimaron. Sin embargo, a pesar de todo, las ilusiones escénicas de las décadas de 1890 y 1900 fueron un faro cultural que agrupó a los creadores en un sueño de obra de arte total.

Follet es una de las numerosas colaboraciones de Granados con el poeta Apel·les Mestres. Juntos crearon obras líricas como Picarol, Petrarca o Gaziel.

Follet

En Gaziel, ópera modernista en un acto, Apel·les Mestres revisita el mito de Fausto con una escenografía lúgubre y oscura.

Oleguer Junyent y Maurici Vilomara pintando una escenografía en el taller que se encontraba en el desván del Gran Teatro del Liceo.

Dante
Una de las obras más importantes de Granados es el poema sinfónico que dedicó a Dante y a la "Divina Comedia" a partir de los versos originales y de un cuadro de Rossetti. La composición, pensada inicialmente como una sinfonía en cuatro partes, era una demostración modernista de la voluntad de unificar las artes en un todo: poema, pintura y música. La orquesta de Dante retrataba las sombras del infierno, de la misma manera que las imágenes ponían cara a los condenados y los versos representaban su lamento. Así, el Humanismo llegó al siglo XX como una pieza de concierto casi cinematográfica.
Dante e Virgilio
Liliana
Apel·les Mestres fue uno de los amigos de Granados y el escritor con el que más trabajó. El universo iconográfico del poeta acompañó a menudo a la imaginación lírica del compositor. Los dos defendían los íntimos vínculos entre poesía y dibujo, pintura y música, arte y creación, a partir de una apología de la naturaleza. "Liliana" es el libro objeto que culminó esta estética preciosista. Publicado lujosamente en 1907, Granados quiso convertir el poema en un drama lírico, estrenado el 9 de julio de 1911 en el Palau de les Belles Arts de Barcelona, en el marco de una Exposición de Arte.

En 1907 Apel·les Mestres regaló a Granados una ejemplar dedicado de la edición de Liliana. Es un hermoso libro-objeto, ilustrado con grabados del propio autor.

Tartana
Para encontrar un entorno tranquilo, Gustav Mahler se hizo construir una cabaña en Steinbach, donde trabajó en la segunda y tercera sinfonías. Doce años después repitió el ejercicio en Dobbiaco. Del mismo modo, Edvard Grieg levantó una cabaña con vistas al mar para componer en Troldhaugen. En el verano de 1915, también Granados se hizo construir una cabaña en medio de un paisaje. La llamaba "la tartana" o "la tartanita". Allí escribió parte de la ópera "Goyescas". El taller del compositor se había convertido en una arquitectura de jardín, una ventana abierta al olor fresco y evocador de las frutas y las flores.

María del Carmen, con libreto de Josep Feliu i Codina, fue el primer éxito operístico de Granados.

Los majos enamorados

En La tartana, Granados buscaba inspiración y tranquilidad, en un entorno por entonces idílico y campestre. Allí compuso su ópera Goyescas.

En estas memorias manuscritas, Granados evoca el olor de los naranjos y limoneros de su infancia en Santa Cruz de Tenerife. El recuerdo de ese paraíso perdido le acompañaría siempre.

Gesto
Granados siempre fue un músico atento a los avances tecnológicos. Su inquietud por el progreso se debía a la conciencia del valor de la proyección pública de uno mismo. En París aprendió la importancia de contar con un buen retrato fotográfico para regalar a programadores y a mecenas. La inquietud por editar las partituras perseguía el mismo objetivo de anunciarse, de propagarse. Lo mismo sucedía con los rollos de pianola y los discos de gramófono que grabó. Lejos de la imagen de músico romántico y regional, Granados fue un ciudadano cosmopolita que hablaba francés y cruzaba Barcelona en moto.
Rêverie

A raíz del éxito de Goyescas y de la fama creciente de Granados, la compañía Aeolian le invitó a grabar diversos rollos de pianola en sus estudios de Nueva York.

El pelele
Goya
Goya fue el último pintor de Granados. Lo descubrió en 1894, en el Museo del Prado. Sin embargo, el universo goyesco no se convirtió en su tema predilecto hasta el verano de 1909. La muerte de Albéniz y la Semana Trágica le impactaron profundamente. En aquel momento el compositor se refugió en el pintor, en los cartones amables y los tapices luminosos, en la crítica clara y oscura de los grabados. Primero fue "Goyescas", una obra magistral para piano; después, una ópera en tres actos, su gesto final. Y, desde entonces, Goya encontró las melodías de su paleta, el compañero perfecto para la historia de la cultura.  

Carmen Tórtola Valencia cautivó a toda Europa con su baile sensual y exótico a principios del siglo XX, y encarnó a la perfección el ideal de "La Maja". Granados le dedicó su Danza gitana en 1915.

El 28 de enero de 1916 se estrenaba la ópera Goyescas en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Fue su último gran éxito.

Museu de la Música de Barcelona
Créditos: reportaje

Comisariado
Joaquim Rabaseda

Producción
Museu de la Música de Barcelona
Museu de Lleida

Con el soporte de
Generalitat de Catalunya
Ajuntament de Lleida
Institut d'Estudis Ilerdencs - Diputació de Lleida
Acción Cultural Española

Coordinación
Carmen Berlabé (Museu de Lleida)
Imma Cuscó (Museu de la Música de Barcelona)

Versión virtual
Marisa Ruiz
Sara Guasteví

Agradecimientos
Google España
Irene Vicente
Centre Robert Gerhard

Web
Museu de la Música de Barcelona

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