El MNA con ojos de mujer

Déjate sorprender por una selección de piezas del museo en clave femenina.

De Museo Nacional de Antropología, Madrid

Museo Nacional de Antropología

Máscara senufo, "kpeliye'e". (1901-1984)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Descubre algunas de las piezas de la exposición permanente del Museo Nacional de Antropología relacionadas con mujeres de diferentes culturas de América, África y Asia. En este recorrido encontrarás objetos creados por mujeres, símbolos femeninos, representaciones de mujeres, indumentaria femenina y diosas.

Vasija shipibo, "chomo". (2008)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

América

Vestido lakota femenino. (1900-1923)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Vestido lakota, área de las grandes llanuras (Estados Unidos)

La mayoría de las colecciones de las culturas de las grandes llanuras que se conservan en los museos, tienen a las mujeres como artífices, pero todas ellas son mujeres anónimas. No se conserva ninguna información acerca de los nombres de las autoras porque las personas que los recogieron no lo consideraron importante. En cambio, para el caso de algunos objetos de manufactura masculina, sí se anotaron los nombres de sus autores, así como los de los hombres que usaron determinadas prendas.

Este vestido perteneció a la esposa del jefe lakota White Buffalo Man, sabemos el nombre de su marido pero no el de ella, ella era la "mujer de".

En este tipo de vestidos es habitual la presencia de una forma semicircular en la parte inferior del pecho, que representa el caparazón de una tortuga emergiendo del agua. La tortuga en la cultura lakota estaba muy relacionada con la curación y protección de las mujeres y, por lo tanto, con el bienestar de la portadora del vestido.

Vasija shipibo, "chomo". (1933-1934)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Cerámica shipibo, Amazonía peruana

Estas cerámicas sirven para contener agua y chicha, bebida de baja graduación alcohólica obtenida de la fermentación de la yuca. La chicha se prepara por las mujeres y tiene una gran importancia tanto en eventos sociales como rituales. La cerámica shipibo es una de las más bellas de la Amazonía, por lo que cuenta con una gran demanda comercial. Las mujeres son las encargadas de su producción. Los diseños están relacionados con la cosmovisión shipibo y para ellos son kené, signos de identidad étnica.

Vasija shipibo, "chomo". (2008)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Con la introducción en la economía de mercado de muchas culturas amazónicas, el papel de la mujer se ha visto disminuido. La tradicional división sexual del trabajo, basada en la complementariedad de los sexos, ha sido sustituida por modelos occidentales en los que la mujer está subordinada al hombre y depende de él para su subsistencia.

A los shipibo no les ha ocurrido lo mismo que a otras comunidades amazónicas, ya que su fuente de ingresos más importante es la venta de cerámica, así como textiles y joyería, producciones también femeninas. Por lo que el rol social y económico de la mujer se ha visto reforzado.

Cuenco "mukawa" de la nacionalidad kichwa de Pastaza. (2008) de Melva ShiwangoFuente original: Museo Nacional de Antropología

Cerámica de la nacionalidad kichwa de Pastaza, Amazonía ecuatoriana

La cerámica es la más alta forma de expresión artística. Transmitida de generación en generación a través de las mujeres, sus artífices.

Los diseños están inspirados en los sueños, visiones, experiencias personales y conocimiento del medioambiente amazónico de las ceramistas, así como en la cosmovisión y mitología kichwas.

El motivo más empleado es la anaconda. Sinchi Amarun, la anaconda del mundo subacuático, les muestra diseños para sus cerámicas en los sueños, también les indica dónde encontrar buena arcilla.

Cuenco "mukawa" de la nacionalidad kichwa de Pastaza. (2008) de Melva ShiwangoFuente original: Museo Nacional de Antropología

La producción cerámica se relaciona con Nungüi, la dueña de las plantas cultivadas y de la cerámica, el modelo a seguir para las mujeres, encargada de la esfera de producción femenina. Una de sus manifestaciones es Manka Allpa Mama, el espíritu de la arcilla cerámica, la dueña de los depósitos de arcilla, a la que hay que pedir permiso antes de recogerla y que se aparece en sueños a las alfareras.

Las ceramistas excepcionales tienen grandes conocimientos y una relación especial con el mundo sobrenatural, sus equivalentes masculinos son los chamanes, de hecho ambos reciben el mismo nombre yachak o "el que sabe".

Cuchillo femenino inuit,"ulu". (1968) de Susan OotnooyukFuente original: Museo Nacional de Antropología

Cuchillo inuit, Ártico (Canadá)

Este cuchillo, llamado ulu, era la principal herramienta femenina y uno de los símbolos de la mujer inuit. A las niñas se les regalaba un pequeño ulu realizado por un pariente masculino, con el que iniciarse en las tareas a desempeñar en el futuro.

Un hombre se consideraba que estaba preparado para casarse cuando era capaz, entre otras cosas, de realizar para su futura mujer un ulu. Cuando contraían matrimonio el marido y la mujer se intercambiaban regalos, entre los regalos que hacía el hombre se incluía el ulu. Y cuando las mujeres fallecían eran enterradas con uno.

Figura fang, "byeri". (1801-1900)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

África

Máscara yoruba, "gelede". (1887)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Máscara yoruba, Nigeria

Los yoruba comparten la visión, tan común en África, de la mujer como intermediaria entre lo humano y lo divino, entre la cultura y la naturaleza, en conexión estrecha con la tierra, como ser capaz de dar la vida. Con este tipo de máscara, se rinde culto a los poderes espirituales de las mujeres mayores, para que hagan uso de ellos en beneficio de la comunidad. La fiesta Gelede tiene lugar durante la estación seca, una vez finalizado el ciclo agrícola, para favorecer la fertilidad y ahuyentar a los malos espíritus.

Figura senufo de enmascarado "fila". (1998)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

En la cultura senufo también es importante la sociedad femenina Sandogo, dedicada a la adivinación y al mantenimiento de las relaciones con el mundo espiritual. La pertenencia a esta prestigiosa sociedad pasa de madres a hijas y solo unas pocas elegidas se convierten en sandobele o adivinas.

Muchas personas acuden a ellas con problemas. Para descubrir la causa, contactan con los madebele, los espíritus del bosque, y recomiendan un tratamiento para el cliente. Uno de los tratamientos puede ser realizar una ceremonia para apaciguar a los madebele, en la que los enmascarados fila tienen un papel fundamental: restaurar el equilibrio con el mundo espiritual.

Máscara senufo, "kpeliye'e". (1901-1984)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Sociedades masculinas y femeninas senufo, Costa de Marfil

Las máscaras kpeliye’e representan el ideal de belleza femenina, pero los que las portan son siempre hombres. Se utilizan en las ceremonias de iniciación de la sociedad Poro, en rituales para honrar a los ancestros y en los funerales. La sociedad secreta masculina Poro es una institución central para la cultura senufo, que tiene como objetivo principal la educación de los hombres para que se conviertan en miembros útiles y respetados de su comunidad.

Figura fang, "byeri". (1801-1900)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Culto a los ancestros fang, Guinea Ecuatorial

Los byeri son figuras antropomorfas de madera que se insertaban en cajas-relicario que contenían los restos óseos de los antepasados notables, para rendir culto a sus reliquias. Aunque muchos de los byeri son figuras masculinas, también son numerosos los que representan a mujeres, con el vientre, el sexo y/o los pechos especialmente marcados. Si la mujer había tenido un papel importante en su grupo o había sido madre prolífica, podía ser elevada a la categoría de antepasado del byeri.

Figura fang, "byeri". (1801-1900)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

La presencia de byeri femeninos está íntimamente relacionada con el papel de la mujer como madre, creadora y con la fecundidad, ya que una de las funciones de los ancestros es propiciar la fertilidad.

La capacidad procreadora femenina está ligada, a su vez, con el mundo de los muertos, ya que el sexo de la mujer se considera un puente que une el universo de los vivos con el de los muertos, a través del nacimiento de los hijos, que son considerados reencarnaciones de los ancestros.

Pendientes femeninos WoDaaBe, "kootoné kangé". (1901-2000)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Pendientes WoDaaBe, Malí

Las mujeres utilizan los pendientes kootoné kangé (pendiente dorado) con ocasión de eventos especiales donde hay que hacer una demostración de su poder y prestigio social. Las incisiones con las que se decoran hacen alusión a la categoría social de su propietaria, ya sean cabezas de ganado en el caso de las comunidades dedicadas al pastoreo o árboles en el de las agrícolas. Añaden poder y prestigio a la dote personal, se transmiten de madres a hijas, siendo vendidos únicamente cuando la descendencia es masculina, para aumentar el poder económico de la familia.

Altar hindú dedicado a la diosa Durga. (1801-1900)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Asia

Mantón de Manila. (1801-1900)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Mantón de Manila, Filipinas

El mantón de Manila es visto hoy en día como un elemento típicamente español. De origen chino, comienza a importarse en España a finales del siglo XVIII, llegando a nuestro país a través de Manila, capital de las Islas Filipinas, en el Galeón de Manila. Hasta principios del siglo XX no empieza a ser fabricado en España, aunque ya en el siglo XIX se comienzan a utilizar mantones en nuestro país, primero por las clases altas y la Corte, y luego por el resto de las mujeres de forma generalizada, convirtiéndolo en una prenda habitual de abrigo en la indumentaria femenina.

El uso del mantón de Manila se populariza en Sevilla. Una vez adoptado por las mujeres andaluzas, se difundirá por toda España, incorporándose a numerosos trajes regionales, utilizándose para engalanar las plazas de toros y los balcones durante periodos festivos o usándose como complemento en actos sociales y celebraciones como símbolo de distinción y elegancia.

El mantón es un complemento que ha ido pasando durante años de madres a hijas y que puede considerarse una tradición viva en España, ya que sigue fabricándose y utilizándose, existiendo una gran demanda del mismo.

Traje femenino ifugao. (1801-1887)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

Indumentaria ifugao, Filipinas

El tejido en la cultura ifugao es un trabajo femenino que generalmente se lleva a cabo en un telar horizontal de cintura, ya que una de las dos barras (la que sujeta la urdimbre) se ata a la cintura de la tejedora, que se sienta en el suelo, mientras que la otra se amarra a un poste de la casa o a un árbol. En ciertas zonas trabajan en telares de pie, montados sobre una estructura.

Esta técnica se heredaba de madres a hijas, y éstas últimas desde muy temprana edad ayudaban a su madre en todas las tareas preparatorias que se llevan a cabo con las fibras antes de tejerlas. Empezaban a usar el telar a partir de los 15 años.

La indumentaria utilizada por los ifugao era bastante homogénea, y se componía básicamente para las mujeres de una falda llamada tapis, que se sujetaba con una faja o un cinturón de fibra vegetal trenzada, fragmentos de concha y otros materiales. Ocasionalmente usaban chaquetas, así como mantas para abrigarse.

Aunque la indumentaria fuera muy similar, había una serie de rasgos peculiares que diferenciaban a un grupo de otro y señalaban también el estatus de la persona que la llevaba. Se confeccionaba en algodón, aunque en muchos lugares se podía realizar con tela de corteza.

Altar hindú dedicado a la diosa Durga. (1801-1900)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

La diosa Durga, India

El culto a la diosa Durga es uno de los más populares en India. Su nombre está asociado a la leyenda de Durga y el demonio búfalo Mahisa. Una guerra sostenida por los dioses de la mitología hindú, guiados por Indra frente al genio Mahisa, demonio o antidios, tuvo por resultado el triunfo de éste, que expulsó a los dioses, usurpándoles su reino.

Los dioses vagaron por la tierra hasta que, bajo la iniciativa de Shiva y Vishnu, concentraron sus poderes en una nueva diosa, Durga, quién con un león por montura y provista de las armas que le conceden otros dioses, luchará con su ejército para acabar con el demonio Mahisa.

Altar hindú dedicado a la diosa Durga. (1801-1900)Fuente original: Museo Nacional de Antropología

En cada una de sus manos la diosa lleva un arma diferente: el tridente de Shiva, el disco de Vishnu, el dardo de Agni, el arco de Vayu, el carcaj de Surya, el rayo de Indra, la maza de Kuvera, la espada de Kala, el hacha de Visvakarma y el rosario y jarra de Brahma.

El demonio, durante la batalla adquiere diversas formas, hasta que, herido y desvalido, adopta la de un búfalo. Cortada por Durga la cabeza del búfalo, Mahisa trata de escapar de su disfraz y es entonces cuando recibe la muerte abatido por el tridente de la diosa. De esta forma le fue restituido el cielo a los dioses, siendo Durga venerada como representante del triunfo de dios sobre el demonio.

Cada año, hacia los meses de septiembre u octubre, en la época de recogida de las cosechas se celebran en India numerosas fiestas dedicadas a la diosa y a las que se denomina Durga Puja. La celebración dura varios días y culmina con una procesión en la que imágenes de la diosa, elaboradas especialmente para la fiesta, son conducidas hasta un río o estanque donde serán sumergidas en una ceremonia denominada Vijaya.

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