La civilización persa, es tanto una continuación de civilización mesopotámica, de la que recibe la mayor parte de sus elementos, como una renovación en cuanto se pone en contacto con las civilizaciones de Egipto, Asia menor y Grecia, de las que toma algún matiz. Antes de la helenización de oriente, en la historia persa podemos considerar dos períodos: el meda (650-560), con escasas manifestaciones artísticas, y el esplendoroso período de Aqueménidas (560-331). Y después de la helenización parte un nuevo período de esplendor, el sasánida (226-640), de incalculable interés para la historia del arte.