En 1979, Claudio Bernal, último tonelero que trabajó en la ciudad de Sevilla, donó a este museo todas las herramientas y objetos de su taller.
La tonelería es uno de los oficios que ha sufrido una notable disminución en su producción. De ser el envase por excelencia, tanto para el almacenamiento como para el transporte, el tonel quedó reducido en Andalucía occidental a los usos de criar vino y conservar aceitunas. Esta última función ha ido desapareciendo en los últimos años, al ser sustituido el tonel por grandes contenedores de plástico, persistiendo casi exclusivamente su producción para vino en la comarca de El Condado (Huelva), en el área de Montilla-Moriles (Córdoba) y en el entorno de Jerez (Cádiz).
¡Todo listo!
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