Conocidas durante el periodo virreinal como tableros de concha, obras de este tipo muestran un trabajo de enconchado ejemplar en el ropaje.
San Juan Evangelista, junto con un Santiago Apóstol (también en la colección de Museo Soumaya), hermanos en la historia sagrada, seguramente formaron parte de una serie, ya que comparten rasgos estilísticos y formales. Ambas figuras en primer plano tienen como fondo, al óleo, una ciudad europea de edificios torreados y casas con techos de dos aguas. De sentimiento más bien oriental se ha pintado el paisaje, con excepción de los árboles elaborados, como los paños, con incrustaciones de madreperla, técnica inspirada en la factura de los muebles embutidos en concha nácar traídos de Oriente.
Los hermanos se encuentran a la orilla de sendos ríos. Los dos, además del nimbo, portan atributos: san Juan Evangelista, el más joven de los apóstoles, que suele representarse con la pluma con la que escribió el Apocalipsis y un águila, uno de los animales de la visión de Ezequiel, aparece con el motivo menos común: la copa envenenada de la que escapa la ponzoña exorcizada en forma de dragoncillo.
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