Itō Jakuchū fue un pintor japonés de mediados del período Edo, cuando Japón había cerrado sus puertas al mundo exterior. Muchas de sus pinturas representan temas tradicionalmente nipones, en particular gallos y otras aves. Gran parte de su obra muestra un gran grado de experimentación con la perspectiva y con otros elementos estilísticos modernos para la época.
En comparación con Soga Shōhaku y otros ejemplos de pintores excéntricos de mediados del período Edo, se dice que Jakuchū fue muy tranquilo, sobrio y profesional. Tenía fuertes vínculos con los ideales del budismo zen; pero también estaba muy consciente de su papel dentro de una sociedad de Kioto que se estaba volviendo cada vez más comercial.