Término que se ha utilizado con numerosos significados distintos. Se aplica principalmente a la pintura y, en su sentido más amplio, describe cualquier estilo artístico que refleja lo real en lugar de temáticas religiosas o ficticias. Implica un estilo en el que el artista trata de observar y plasmar fielmente el objeto sin aplicar técnicas de idealización o estilización. Este término también se ha empleado, de manera más específica (y que a veces, puede dar lugar a confusiones) con relación al arte que se desarrolló durante el siglo XIX, especialmente en Francia, como sinónimo del realismo y como etiqueta de determinadas corrientes secundarias exclusivas. Sin embargo, a lo largo del siglo XIX se aprecia un desarrollo más autoconsciente, el naturalismo, que se centra en las ideas de Jules-Angoine Castagnary y Émile Zola.