Toro saltando sobre el burladero (1950)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
La época de oro
Las corridas de toros en México, durante las décadas de los años cuarenta a sesenta, fueron un espectáculo cautivador que atraía a las estrellas de cine y competía con otros deportes populares de la época. Este periodo dejó una huella romántica en la historia del toreo.
Silverio Pérez (1958)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
Leyendas
Durante este período, surgieron destacadas figuras taurinas de renombre mundial, como el reconocido "Faraón" de Texcoco, Silverio Pérez; Fermín Espinoza Armillita, Luis Castro "El Soldado", Joselito Huerta y Jorge "El Ranchero" Aguilar.
Fermín Espinoza "Armillita" (1945)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
En los anales de la historia
Estos valientes toreros mexicanos rivalizaban con sus contrapartes españolas de la época, como Luis Miguel Dominguín, Manolete y Manuel Benítez El Cordobés, llegando incluso a ser considerados como "ídolos" populares.
Romance y modernización en México
La época de oro del toreo coincidió con un crecimiento económico y una transformación de lo rural a lo urbano en México. Los recintos taurinos tenían una capacidad mayor que los estadios de fútbol. El romanticismo del toreo prevalecía en un país que se modernizaba.
Vista panorámica de la Plaza México (1960)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
El gran recinto
Es importante recordar que, antes de la inauguración del Estadio Olímpico Universitario en 1952, el recinto con mayor capacidad en la Ciudad de México (y en todo el país) era la Monumental Plaza de Toros México, la cual fue inaugurada en 1946.
Records de asistencia
Con una capacidad para albergar a 46 mil espectadores, la Monumental Plaza de Toros México superó ampliamente a su antecesor, El Toreo de la Condesa, que tenía un aforo de unos 25 mil espectadores. El Estadio Azteca superó este récord en 1966 con una capacidad para 105 mil.
El público aplaudiendo (1960)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
Ídolos del pueblo
Aunque no cualquiera podía ser torero, la "Tauromaquia" estuvo presente en la vida cotidiana de México. Los niños imitaban a sus ídolos taurinos en las calles, los adultos debatían en las cantinas y el cine informaba sobre las emocionantes corridas de México, España y Sudamérica.
Mario Moreno “Cantinflas” en una corrida (1960)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
El cine taurino
Las películas de Cantinflas, como "Ni sangre ni Arena" y "La vuelta al mundo en ochenta días", capturaron magistralmente la esencia romántica de las corridas de toros. Otros filmes, como "Los olvidados" y "Dos locos de cuidado", también exploraron con pasión el mundo taurino.
María Félix y Agustín Lara (1948)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
Farándula y estrellato
Las corridas de toros, profundamente arraigadas en la sociedad mexicana, atraían a personalidades como María Félix. Toreros como Manuel Capetillo incursionaban en el cine, mientras actrices nacionales e internacionales vivían apasionados romances con renombrados toreros.
La cantante Lola Beltrán (1960)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
El romance prohibido
El apasionado romance entre Lola Beltrán y Alfredo Leal se destacó como uno de los más sonados de la época. El mundo taurino tenía el poder de cautivar corazones.
Agustín Lara y Paco Malgesto (1960)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
Las melodías taurinas
La fiesta de los toros sirvió de inspiración a destacados compositores mexicanos como Agustín Lara, quien creó famosos pasodobles como "Silverio", "Novillero", "Granada" y "Madrid". Su música romántica perdura en el tiempo, transportándonos al encanto de la tauromaquia.
La actriz Miroslava (1950)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
Crisis de identidad
Finalmente, las corridas de toros siguieron siendo populares hasta los 90's. Sin embargo, con la entrada del nuevo siglo, la importación de nuevos divertimentos, así como el fortalecimiento de una nueva sensibilidad a favor de la vida animal, provocaron una crisis en el deporte.
Faena de Francisco “Curro” Rivera (1969)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
Aprendiendo de la historia
En medio del debate sobre la prohibición de las corridas de toros, adentrarnos en la "época de oro" nos brinda una comprensión de cómo la sociedad mexicana disfrutaba y construía su identidad en su tiempo libre.
Boceto del escultor Humberto Peraza (1950) de Humberto PerazaSecretaría de Cultura del Gobierno de México
El mundo romántico de los toros
Más allá de la polémica que envuelve a las corridas de toros, sumergirse en este fascinante viaje nos permite explorar un mundo romántico impregnado de tradición y pasión, y nos conecta con el relato nacionalista del México del siglo XX.
Vista panorámica de la Plaza México (1960)Secretaría de Cultura del Gobierno de México
Corridas de toros en México:
La "época de oro" del toreo en México fue un período apasionante que unió tradición e identidad nacional, dejando un legado cultural significativo en el siglo XX.
Esta historia se realizó con el apoyo y colaboración del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
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