Goyita (1953) de Rafael Tufiño FigueroaInstituto de Cultura Puertorriqueña
Considerada como una de las obras fundamentales de Tufiño, la modelo no es otra que su propia madre, Gregoria Figueroa, cuyo rostro ha capturado tan magistralmente en este poderoso y heroico homenaje.
Los alrededores de Goyita representan la barriada de San José en el distrito de San Juan de Hato Rey.
Como era de costumbre en los retratos de la época, el modelo solía ser un hombre perteneciente a la burguesía o una figura de renombre que formaba parte de un círculo intelectual.
Con Goyita, Tufiño da un vuelco radical y logra un retrato innovador que dirige la mirada del público de las representaciones de una minoría acomodada al proletariado, un cambio que hace frente a los prejuicios sociales del público a través de una representación digna de una mujer de clase trabajadora.
Detrás de la imagen de Goyita, podemos ver a un niño vendiendo nueces. ¿Podría tratarse de un autorretrato del artista a una edad temprana?
Es un detalle curioso y fascinante que permanece abierto a la interpretación del espectador.
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