Editorial Feature

10 ubicaciones icónicas en la vida de Frida Kahlo

Visita los lugares que tuvieron un impacto en la vida y la carrera de esta artista

Frida Kahlo se convirtió en una leyenda del arte y la cultura feminista moderna, y los lugares que tuvieron un impacto en su vida a menudo fueron tan animados y cautivadores como ella. Recorre algunos de los lugares que visitó la artista, desde los alegres hasta los que resultan desgarradores.

1. La Casa Azul, Ciudad de México

La Casa Azul fue el sostén de Frida Kahlo. Fue allí donde nació, en 1907, y donde comenzó a desarrollar sus talentos artísticos mientras permanecía en cama tras sufrir un accidente casi mortal con un tranvía. Después de casarse con Diego Rivera, Kahlo se fue de la casa de su infancia para vivir con su esposo, aunque visitaba con frecuencia a su querida familia. Aquí también vivió el revolucionario ruso León Trotsky por invitación de los artistas, lo que consolidó la reputación de la casa como un punto de encuentro tanto para intelectuales como para creativos (otros visitantes notables fueron Dolores del Río, María Félix y Fritz Henle).

Luego de separarse temporalmente de Diego, Frida volvió a mudarse a la Casa Azul, donde vivió hasta su muerte, que ocurrió 13 años después. Más tarde, Rivera colocó las pertenencias de Frida en el baño de la casa y pidió que nadie lo abriera hasta que se cumplieran 15 años desde su propia muerte. La habitación volvió a abrirse en el 2004 y aquí podrás ver las pertenencias que contenía.

2. Colegio de San Ildefonso, Ciudad de México

En 1922, Frida fue una de las 35 estudiantes femeninas que asistieron a la Escuela Nacional Preparatoria, en ese entonces ubicada en el edificio del Colegio de San Ildefonso. En aquella época, el Gobierno mexicano patrocinaba a muralistas de renombre para que pintaran en las paredes de la escuela obras de arte que se enfocaran en la historia y la política del país en la era posterior a la Revolución. Uno de estos muralistas fue Diego Rivera. De hecho, aquí fue donde Frida conoció a su futuro esposo mientras él pintaba su obra La Creación en el Auditorio Bolívar del edificio.

En las entrevistas con Gladys March, compiladas en Mi arte, mi vida: una autobiografía, Rivera relata que su primer encuentro con Frida se caracterizó por su voz incorpórea, mientras lo llamaba burlonamente y le hacía bromas. Más tarde, ella se acercó al artista (que, en esa época, estaba casado) y le pidió que le permitiera mirarlo trabajar. Recién unos años más tarde, sus caminos se volvieron a cruzar.

3. Casa Municipal, Ciudad de México

Frida y Diego Rivera se casaron el 2 de agosto de 1929 en una modesta ceremonia civil en el colorido ayuntamiento de Coyoacán, el distrito de Ciudad de México donde había crecido Frida. Ella tenía 22 años, y él, 42. Frida se casó con una falda larga y una blusa con un chal alrededor de los hombros, y Rivera usó un traje gris, un sombrero Stetson y un revólver Colt en la cintura que aparentemente comenzó a disparar sin ningún motivo durante la recepción de la boda a modo de celebración mientras estaba borracho. Puedes ver un retrato de la boda aquí. La madre de Frida estaba en contra de esta unión, por lo que solo asistió al evento su padre, quien estaba contento de que Diego pudiera apoyar a Frida y financiar el costoso tratamiento médico al que ella debía someterse de forma continua. Esta fue la primera boda de la pareja y el matrimonio duró 10 años. Luego, se separaron brevemente y se volvieran a casar en 1940.

4. Montgomery Street 716, San Francisco

A finales de 1930, Frida y Diego se mudaron a San Francisco, donde a él le habían encargado que pintara algunos murales en la Bolsa de San Francisco y en la Escuela de Bellas Artes de California. El tiempo que pasaron en San Francisco también fue productivo para Frida. Las obras de arte que realizó allí ("Frieda y Diego Rivera" y "Retrato de Luther Burbank", entre otras) adoptaron un estilo más folclórico. La pareja se relacionó con artistas influyentes de la época, como Edward Weston, Timothy Pflueger y Nickolas Muray, y vivió en el estudio del artista Ralph Stackpole en Montgomery Street 716. En una carta a su madre, Frida describió el estudio así: "… de estilo parisino, con un cuarto enorme, como tres veces más grande que la sala de nuestra casa en Coyoacán".

Frida exploraba la ciudad vestida con ropa colorida y típica de México, y caminaba por el barrio chino en busca de sedas orientales para hacer sus icónicas faldas largas. La pareja pasó 6 meses en este lugar antes de regresar a su país.

5. Legión de Honor, San Francisco

Mientras estaban en San Francisco, Kahlo participó en su primera exhibición con la obra Frieda y Diego Rivera en la Sexta Exhibición Anual de la Sociedad de Mujeres Artistas de San Francisco. La obra estuvo en exposición desde el 4 de noviembre hasta el 3 de diciembre de 1931 en el California Palace of the Legion of Honor, perteneciente al Museo de Bellas Artes de San Francisco. La pintura está basada en la fotografía de su boda con Diego y, en la parte superior del retrato, el texto dice: "Aquí nos veis a mí, Frieda Kahlo, junto con mi amado esposo, Diego Rivera. Pinté estos retratos en la bella ciudad de San Francisco, California, para nuestro amigo Mr. Albert Bender y fue en el mes de abril del año 1931".

6. Hospital Henry Ford, Detroit

Un año después, en abril de 1932, Frida y Diego se dirigieron a Detroit, donde Rivera había recibido un encargo para pintar murales en el Instituto de Artes de Detroit, de Ford Motor Company. Mientras estaban en la ciudad, Frida quedó embarazada. Debido a la pasión por su trabajo y sus constantes problemas de salud, tenía sentimientos encontrados sobre tener un bebé o abortarlo. Sin embargo, en julio sufrió un aborto espontáneo y fue llevada al hospital con una hemorragia grave que la obligó a permanecer internada durante dos semanas. La inestabilidad que le causó la situación y su estadía en el Hospital Henry Ford se convirtieron en la inspiración de su pintura surrealista Hospital Henry Ford. Kahlo quería ver el feto de la niña para poder pintarlo, pero los médicos del hospital rechazaron su pedido

7. Planta de River Rouge de Ford Motor Company, Detroit

La pareja visitó la planta de River Rouge de Ford Motor Company, que fue el tema de los murales Detroit Industry de Diego en el DIA. Esta fábrica, que era el complejo industrial más grande del mundo en aquel entonces, también apareció en algunas de las obras de Kahlo, como en el fondo de Hospital Henry Ford y en Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos. En gran parte, a pesar de su interés por el desarrollo industrial y mecánico de Detroit, Frida no disfrutó el tiempo que pasó en la ciudad y sintió incomodidad por la disparidad entre los estilos de vida de los ricos y los pobres. De hecho, mientras estuvo en esta ciudad, no exhibió ninguna obra, aunque dio una entrevista para The Detroit News en un artículo titulado "La esposa del maestro de los murales interesada en las obras de arte". Durante la entrevista, Frida dijo: "Aunque a Rivera le va bien para ser un principiante, la gran artista soy yo".

8. La casa y estudio en San Ángel de Kahlo y Rivera, Ciudad de México

Cuando Frida y Diego regresaron a Ciudad de México, se mudaron a una nueva casa en San Ángel, un barrio para personas adineradas. La casa, diseñada por Juan O'Gorman, un estudiante de Le Corbusier, constaba de dos secciones separadas que se unían mediante un puente. Una de ellas (pintada de rosa y blanco) era de Rivera y la otra (pintada del mismo azul cobalto que su hogar de la infancia, la Casa Azul) era de Frida. El puente representaba el amor que ambos se tenían. La casa causó controversia por su diseño, ya que combinó la arquitectura orgánica mexicana con la vanguardia del funcionalismo. La pareja vivió y pintó allí hasta que Frida se mudó tras enterarse del amorío que su hermana Cristina mantenía con Rivera. Más adelante, los perdonó y regresó al hogar. Las obras que pintó mientras vivía aquí hicieron que cada vez se la reconociera más como artista. Un tiempo después, Frida regresó a la Casa Azul y, en 1941, Rivera también se mudó allí, donde vivieron juntos hasta que ella falleció. Luego, él regresó a San Ángel, lugar que ahora es un museo dedicado a la pareja.

9. Calhoun Terrace 42, San Francisco

Frida y Diego tuvieron una relación turbulenta, caracterizada por varios amoríos extramatrimoniales por parte de ambos, los cuales culminaron con el divorcio de la pareja en noviembre de 1939. Sin embargo, ambos mantuvieron una relación amistosa y poco después se reunieron en San Francisco, donde Kahlo estaba de visita para recibir tratamiento profesional por el dolor de espalda con el Dr. Eloesser, su médico de confianza y buen amigo. Rivera, quien había huido de Ciudad de México después del asesinato de Trotsky, estaba en San Francisco trabajando en una comisión. Eloesser, que también era amigo del muralista, convenció a la pareja para que volvieran a estar juntos. Le escribió a Frida: "Diego te ama mucho y tú también lo amas. Además, y tú lo sabes mejor que yo, él tiene dos grandes amores aparte de ti: pintar y las mujeres en general. Nunca fue ni será monógamo".

Luego de su reconciliación, la pareja se volvió a casar el 8 de diciembre de 1940. Poco después, Frida regresó a su casa y Diego debió quedarse por ser sospechoso del asesinato de Trotsky. Durante el tiempo que estuvieron juntos en San Francisco, vivieron en Calhoun Terrace 42, desde donde tenían una vista increíble del Puente de la Bahía de Oakland.

10. Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México

En los últimos meses anteriores a su muerte, la salud de Kahlo se deterioró gravemente tras varias cirugías y, en 1953, después de padecer gangrena, debieron amputarle la pierna derecha. La encontraron muerta en su cama en la Casa Azul a la edad de 47 años. Si bien la causa del deceso fue una embolia pulmonar, se especula que podría haber sufrido una sobredosis del analgésico que tomaba. Las exequias de Frida, arreglada con su traje de tehuana y sus joyas, se realizaron en el Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México, y 600 de sus amigos y familiares se acercaron a despedir sus restos. Sobre su ataúd, se colocó una bandera comunista y Diego no dejó que nadie la quitara, a pesar del escándalo que causó la situación. Luego, incineraron su cuerpo. Las cenizas ahora se encuentran en una urna precolombina en la Casa Azul. Antes de fallecer, las últimas palabras que escribió en su diario fueron estas: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás".

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